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domingo, 25 de marzo de 2012

Libia, un año después

23 de marzo de 2012. MSIa Informa.
A un año de la intervención militar de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en Libia, vale la pena una ojeada por el país, para constatar los resultados de la operación militar realizada para supuestamente proteger a una población que, dicen, ansiaba disfrutar de los beneficios adjudicados a la democracia occidental. Por tanto, veamos la evaluación de algunos conocedores del país, escuchados en el sitio Voz de Rusia, que divulgó material al respecto el pasado 19 de marzo.



El presidente del Instituto de Oriente Medio de la Academia Rusa de Ciencias, Evgeni Satanovski, es categórico y afirma que la intervención militar sumió al país en el caos. Dice:

"El motín separatista de Benghazi, que dio inicio a la "Primavera Árabe", tuvo su continuación lógica. Cirenaica anunció su autonomía y eso vuelve evidente el motivo por el cual tanto Arabia Saudita como Qatar se involucraron en el derrocamiento de Gadafi. Hoy, la hostilidad entre las tribus ya alcanza el nivel de genocidio, se masacran algunas tribus africanas. La bandera de la "Primavera Árabe" no resultó en la formación de ninguna democracia en Libia. El país está al borde del desmoronamiento".
Por su parte, Sergei Demidenko, especialista en asuntos orientales del Instituto de Investigaciones y Análisis Estratégicos, afirma que, al apoyar la lucha de los insurrectos contra Gadafi, Occidente pensaba en todos, menos en reformas democráticas en Libia, buscando solamente los recursos naturales del país. Sin embargo, observa que apenas consiguieron establecer su control sobre tales recursos:
"El Reino Unido y Francia intentaron establecer su control sobre el petróleo libio. Pero esto objetivo tampoco fue alcanzado, pues la exploración de los yacimientos petroleros es posible solo cuando existe estabilidad política. Cuando en el país se libra una guerra de todos contra todos, este objetivo se vuelve irreal. Por otro lado, la Unión Europea obtuvo un foco poderosísimo de proliferación de radicalismo islámico".


Otro especialista, Aleksei Podserob, del Instituto de Estudios Orientales de la Academia Rusa de Ciencias, reitera que el poder local está en las manos de los comandantes de campo, más de cien mil libios están armados y la actividad del Consejo Nacional de Transición es confusa y nebulosa. Hasta hoy, ni siquiera se conoce con certeza a los integrantes del consejo. Para el, los verdaderos ganadores fueron otros:

"Ganaron los países en cuyos bancos se encuentran los activos libios, que no han sido descongelados definitivamente hasta hoy. Ganó, ciertamente, Qatar, pues el derrocamiento del régimen de Gadafi le permitió reforzar considerablemente su influencia política en esta región".


Podserob observa que en el 2011, el PIB de Libia bajó bruscamente, el desempleo aumentó y el nivel de vida decayó. Más de 10 mil personas están detenidas en cárceles y la represión contra los partidarios de Gadafi continúa. Además, todos los intentos de la Corte Criminal Internacional para conseguir informes sobre la situación en las prisiones han sido inútiles hasta ahora.



Por oro lado, hasta Amnistía Internacional, frecuentemente una línea auxiliar de los intereses del "establishment" anglo-americano, está pidiendo a la OTAN una investigación seria sobre las muertes de civiles en el conflicto libio, en especial, las resultantes de los más de 10 mil ataques aéreos oficialmente desarrollados contra las fuerzas de Gadafi. En un informe divulgado el pasado 19 de marzo, titulado "Libia: las víctimas olvidadas de los ataques de la OTAN", el organismo acusa a la Alianza Atlántica de no haber realizado las investigaciones necesarias sobre tales casos y ni siquiera haber intentado establecer contacto con los sobrevivientes y parientes de las víctimas. 



Como lo afirmó Donatella Rovera, alta funcionaria de la organización:

"Es profundamente desalentador el hecho de que, más de cuatro meses después del fin de la campaña militar, las víctimas y los familiares de aquellos que murieron por los ataques aéreos de la OTAN permanecen en la oscuridad en cuanto a lo que pasó y quienes fueron los responsables. Los funcionarios de la OTAN reiteraron en muchas ocasiones su compromiso con la protección de los civiles. Ellos no pueden, ahora, hacer un lado las muertes de una cantidad de civiles con alguna vaga declaración de lamentos, sin investigar adecuadamente aquellos incidentes mortales".

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