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miércoles, 19 de marzo de 2014

GOLPE DE ESTADO EURO-AMERICANO EN UCRANIA

ARGENPRESS.info, 13 marzo 2014
Umberto Mazzei - Roxanne Zigon

“El lenguaje político sirve para hacer parecer 
verdad las mentiras y al 
asesinato cosa respetable”.
George Orwell


La inauguración y la despedida de los recientes juegos olímpicos de invierno en Sochi, mostraron la belleza, la antigüedad y la vastedad de la cultura rusa. La historia europea no es concebible sin ese aporte. La potencia del pueblo vikingo de los Russ – que se extendió desde el Mar Báltico hasta el Mar Negro y desde el Vistula hasta el Volga- protegió a Europa de una invasión árabe musulmana durante toda la alta Edad Media. Desde el siglo IX los rusos tenían una estructura política descentralizada que giraba entorno al Principado de Kiev.
En el siglo XIII, los rusos, con su resistencia antes de sucumbir, salvaron a Europa de ser arrollada por la Horda Dorada. Cuando los cumanos, sus vecinos del este, fueron atacados por los mongoles, los rusos acudieron en su ayuda pero fueron derrotados en la Batalla del río Kalka; sin embargo, se frenó el avance mongol por trece años. En 1237 los mongoles regresaron, quemaron ciudades rusas y tomaron a Kiev en 1240; muchos rusos fueron vasallos mongoles por tres siglos, pero el ímpetu mongol llego debilitado a Polonia y Hungría.
El vasallaje mongol fracturó la unidad rusa entorno al Principado de Kiev. Para consolidar los vínculos comunes, pero admitiendo evidentes divisiones, en 1253, el Papa proclamo a Danilo I como Rey de todas las Rusias (Rex Russiae), un titulo plural que usaron también los czares rusos. Al Principado Ruso de Kiev lo sucedieron los de Galitzia y de Volodýmyr-Volynsky, que luego se fusionaron en el principado de Halych-Volhynia.
El nombre Ucrania viene de krajina, país fronterizo y en efecto es lugar de fronteras. Se usa desde mediados del siglo XIV, cuando la presente Bielorrusia y la zona de Kiev fué invadida por Lituania y el grueso de la moderna Ucrania fue invadida por Polonia, sin llegar hasta Crimea, que era turca. Poco después Polonia y Lituania formaron la mancomunidad Polaco-Lituana y la zona ucraniana paso a llamarse Rutenia, forma latinizada de Rusenia.
A mediados del siglo XVI, la nobleza cosaca y los campesinos, apoyados por la iglesia ortodoxa y el gobierno moscovita, se rebelaron contra el régimen polaco, que había entregado muchas tierras a la iglesia católica que eran arrendadas a khazares judíos. En el oriente de Ucrania formó el Atamato cosaco, que se integró a Rusia con el tratado de Pereyáslav, en 1654. Esa fractura política la explotó Carlos XII de Suecia, cuando invadió Ucrania como aliado del Ataman Mazepa, pero fue derrotado en Poltava (1709) por Pedro El Grande.
Entre 1772 y 1795 Austria, Prusia y Rusia se repartieron la mancomunidad polaco-lituana y casi toda Ucrania paso a ser rusa, con Galitzia y Bukovina al oeste, para Austria. Al caer el Zar fue independiente y luego se unió a la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. La Galitzia fue dada a Polonia y la Bukovina dividida. Después de la Segunda Guerra Mundial, Stalin anexo a Ucrania la Galitzia y la mayor parte de Bokovina. En 1954, el ucraniano Nikita Khruschev, le quitó Crimea a Rusia para anexarla a Ucrania, como República Autónoma. En 1991, Ucrania se hizo miembro de la Comunidad de Estados Independientes (CEI). Su constitución fue proclamada en 1996 y revisada en 2004.
La relación de Ucrania y Rusia

El pasado de Ucrania y Rusia es complejo y a la vez uniforme. Por 500 años la historia ucraniana, bielorrusa y rusa fue la misma, con Kiev como eje. Durante 300 años Ucrania estuvo sometida a Polonia y Lituania. Durante 340 casi toda fue del Imperio ruso y desde la II Guerra Mundial toda Ucrania fue de la URSS.

La lengua ucraniana es tan próxima al ruso como para que puedan entenderse entre ellos y el ruso predomina en Kiev, en el oeste y en el sur. La religión principal es el Cristianismo Ortodoxo (60%), le sigue una minoría católica (10%) en el occidente y un grupo musulmán (3%) en Crimea. La lista de científicos, músicos, literatos, políticos y militares de la historia rusa, no puede escribirse sin ucranianos (Eugen Slutzky, Igor Prokofiev, Nicolai Gogol, Gregory Zinoviev, Kliment Voroshilov); ni la historia ucraniana sin nombres rusos.
Ucrania tiene 46 millones de habitantes (censo 2011) sobre 603 mil km2 con siete fronteras: Bielorrusia al norte; Polonia, Eslovaquia al oeste; Hungría, Rumania y Moldavia al sur, con una costa sobre el Mar Negro; eso le da gran importancia estratégica para Rusia. También para la OTAN, si piensa atacar a Rusia.

El Golpe de Estado Euro-Americano
En 2004 Victor Yanukovych, quien fuera Governador de Donetsk (1997 – 2002) y Primer Ministro (2002 – 2004) de Leonid Kushma, ganó las elecciones en Ucrania, pero el desorden de la llamada “Revolución Naranja” amplificado por una campaña de la prensa internacional – la técnica de revoluciones de color – presionó a la Corte Suprema para anular la elección y repetirla para imponer el candidato de Bruselas y Washington: Victor Yushchenko.
En 2010 Yanukovych ganó con el 49% de los votos contra el 45% de Julia Timoshenko, la primer ministro de Yushchenko. En las elecciones parlamentarias de 2012 el partido de Yanukovych gano 187 asientos contra 102 del de Timoshenko, un claro aumento de apoyo electoral. La Sra.Timoshenko años antes había sido condenada por corrupción en Rusia y lo fue de nuevo en Ucrania en un caso sobre comercio de gas y fue enviada a prisión. La prensa occidental comenzó entonces una campaña de difamación contra los tribunales ucranianos y de exaltación de Santa Julia mártir, la de la trenza aureolada.
Las nuevas elecciones presidenciales de Ucrania estaban previstas para diciembre 2014. Desde el 2013 comenzó una campaña de la prensa internacional contra Yanukovych preparando a la opinión pública internacional para un golpe de Estado. Estados Unidos “invirtió” 5 millardos de dólares en organizar y entrenar grupos para cambiar el gobierno ucraniano, según las palabras de la Secretario de Estado Adjunto para Europa del Este, Victoria Nuland, ante una reunión del Club Nacional de la prensa, auspiciada por Chevron.
Desde enero, grupos entrenados por Washington y Bruselas, invadieron violentamente Kiev, ocuparon edificios públicos y exigieron la dimisión de las autoridades legítimas, cuando faltaba menos de un año para nuevas elecciones. Según testigos, su modo operativo mostraba formación y la coordinación militar, en lo que, según Haaretz, participó personal israelí. Otros vieron como personal norteamericano, alemán y polaco dirigían las protestas, donde junto a grupos ucranianos actuaban mercenarios moldavos, turcos, afganos y árabes.
La gran prensa elogió las violencias. Altos funcionarios europeos y americanos fueron a Kiev para mostrar apoyo al alzamiento; tal como Victoria Nuland dando galletas a los revoltosos. Obama pidió la renuncia del “dictador” Yanukovych. La prensa siempre reportó desde el lado de los manifestantes; nunca del lado de la policía que sufrió muchos muertos y heridos. Los políticos de oposición ucranianos buscaron el poder sin apelar nunca a las masas, sino ante funcionarios norteamericanos y europeos; Ángela Merkel en especial. Se puede especular sobre que pasaría si funcionarios extranjeros incitasen a ocupar con violencia oficinas públicas en Washington y a destituir a Obama. Si Yanukovych fue culpable de algo, fue de indecisión y no de violencia o terquedad. Su gobierno llegó a un acuerdo con los revoltosos, garantizados por cancilleres de la UE, que los revoltosos no cumplieron.
El momento para derrocar con un desorden artificial a un gobierno legítimo, en las fronteras de Rusia, fue obviamente calculado: los Juegos Olímpicos de Invierno en Sochi. Rusia hacia de anfitrión mundial y la atención del mundo se enfocaba fraterna a otro lado, como cuando durante los Juegos Olímpicos de Beijing el ejercito de Georgia atacó Ossetia del Sur.
Hubo muertos y heridos, entre la policía y los manifestantes. Según el testimonio del Ministro de Relaciones Exteriores de Estonia, Urmas Paet, quien habló con la Doctora Olga Bogolomets, la medico jefe de la clínica movil en la Plaza Maiden cuando la protesta se hizo violenta en Kiev, la doctora le mostró fotos y le dijo que ambos bandos habían sido víctimas de los mismos francotiradores; que se había usado el mismo tipo de balas. Ella añadió que lo más chocante era que el “gobierno provisional” no quería investigar lo sucedido. Cuando Paet habló sobre eso con la Jefa de Relaciones Exteriores de la UE, Catherine Ashton, ella solo dijo: Oh! Que terrible! pero no hizo nada. Ahora se acusa a Yanukovych y sus ministros de esos asesinatos.
Pareciera que Washington y Bruselas aplicaron en Ucrania – fuera del golpe militar- todas las técnicas de golpe de estado que los anglo-sajones han practicado en el Tercer Mundo desde la época napoleónica. Primero, los bancos endeudaron a Ucrania por 138 millardos (PIB 176 millardos, 2012) con pagos pendientes este año por 8 millardos, lo que limita las políticas independientes y resulta siempre en corrupción. Segundo, se apoyó financieramente a muy diferentes partidos políticos para dirigirlos hacia un objetivo político común. Tercero, se desató una campaña de prensa para desacreditar el gobierno y demonizar a sus líderes. Cuarto, se financió y le entrenó a grupos para fomentar desórdenes violentos. Quinto, se usó francotiradores para disparar contra ambos bandos y generar odio y violencia, como en Siria. Sexto, se aplicó el truco usado recientemente en Honduras y Paraguay: el Golpe Parlamentario.
En Ucrania se hizo con la invasión del Parlamento por matones armados, que causaron la fuga de la mayoría de los parlamentarios del gobierno. Luego, bajo evidente amenaza y tal vez con sobornos llevaron al resto a destituir al Presidente en una súbita sesión, sin siquiera juicio. Para el estándar democrático de la OTAN no importa que el presidente “destituido” no haya sido nombrado por el Parlamento, sino por votación popular directa; igualmente los gobiernos de la OTAN reconocieron enseguida al ya previsto “gobierno provisional”.
El gobierno usurpador
El “gobierno provisional” puede llamarse también el Gobierno Oligarca. El Presidente es Oleksandr Turchynov, un pastor evangélico, pero quien manda es el Primer Ministro Arseniy "Yats" Yatsenyuk – un banquero judío, escogido por Victoria Nuland para ser el títere de la OTAN. Turchov y Yatsenyuk pusieron varios oligarcas a gobernar las regiones donde el apoyo a Yanukovych es mayor. Es fácil asumir que por su potencial para sobornos políticos.
Uno de ellos es Ihor Kolomosky, un banquero, empresario metalúrgico y patrón de medios millardario, también miembro prominente de la comunidad judía ucraniana y cuyos diarios dieron una cobertura favorable a las revueltas. Se le nombró gobernador de su patria chica: Dnepropetrovsk. Putin dijo de él que es un estafador y explicó como Kolomosky había robado 2 millardos a un socio. Kolomosky es bien conocido como amigo de Julia Timoshenko, la antigua primer ministro cuya primera llamada al salir de prisión fue para Angela Merkel.
Otro es Serhiy Taratuta, el hombre más rico de Ucrania en 2009, según Forbes, que fue nombrado gobernador de su nativa Donetsk. El 9 de marzo ya enfrentó un alzamiento popular para reinstalar a Pavel Gubarev, el anterior gobernador; alzamientos que se repiten en otras provincias.
El clima político se pondrá peor, porque el Fondo Monetario Internacional mandó a Ucrania una “misión investigadora” la semana pasada. Las reservas de Ucrania ya habían bajado de US$17,8 millardos a 15 millardos en las últimas cuatro semanas. Después de la visita del FMI los ucranianos de todas las tendencias aprenderán lo que significa “ajuste estructural”.
La mayoría ucraniana de lengua rusa está tan furiosa con la corrupción, el desempleo y la desigualdad económica como los ucranianos del oeste; pero la gente puesta al mando por las turbas no trae un cambio revolucionario. Son las mismas caras conocidas por su corrupción y su complicidad en enriquecer a los oligarcas ucranianos. Esta vez, para servir intereses foráneos, parecen querer borrar la milenaria herencia cultural ucraniana. La inquietud en el centro y el oeste de Ucrania aumentó desde que los usurpadores anularon la ley que permitía el uso del ruso como lengua oficial en esas zonas. Es una prueba de su tendencia anti-rusa y pro- OTAN. Una prueba de su autoritarismo es la proscripción del Partido Comunista, que sacó el 13% de los votos en la última elección.
Desde su independencia, las encuestas en Ucrania muestran una gran mayoría contraria a ser parte de la OTAN, pero el gobierno “de facto” quiere ignorarlo. En su campaña electoral, Victor Yanukovych se postuló como contrario a la OTAN y su Partido de las Regiones hizo del no-alineamiento la estrategia de seguridad del país, como en Finlandia, Suecia e Irlanda.
Crimea
Crimea ya fue objeto de la ambición anglo-sajona en la Guerra de Crimea (1853 – 56) pero quedó rusa. La vasta mayoría de su población sigue siendo rusa; por ello cuando Kruschev la anexo a Ucrania, fue como República Autónoma. Después del Golpe de Estado en Kiev, el gobierno local permaneció leal a Yanukovych y rechazo los intentos de invadir Crimea con matones mercenarios y de crear una rebelión de los tártaros locales. El gobierno “de facto” comenzó entonces a hablar de una invasión rusa de la Crimea.
La prensa y los gobiernos de la OTAN quieren ignorar que Crimea es la base de la flota rusa del Mar Negro y que de acuerdo al tratado Ruso-Ucraniano de 1997, hasta el año 2040 Rusia tiene derecho a mantener allí hasta 27 mil hombres, aunque por el momento solo hay 16 mil. Lo que la gran prensa reporta como “gente en uniforme” cuidando edificios públicos son las milicias locales de autodefensa y las unidades ucranianas que permanecen fieles al Presidente Yanukovych y al Gobierno de Crimea.
El Gobierno de Crimea, confrontado a los usurpadores de Kiev que quieren ignorar sus legítimas credenciales, ha decidido consultar al pueblo sobre su futuro. Es un ejercicio de auto-determinación de impecable credencial democrática, reconocido por la ONU; aunque abusado por Estados Unidos arrancar provincias a países; desde Panamá hasta Kosovo.
La cuestión energética
El 66% del gas Ruso que se exporta a la UE y Turquía (86 bcm) se hace por Ucrania, pero esta va perdiendo importancia como red de tránsito. Hay dos nuevos gasoductos submarinos, el Gasoducto del Norte y el Gasoducto del Sur que pasan fuera de Ucrania. El Gasoducto del Norte, terminado en 2011, conecta a Rusia con Alemania por el Mar Báltico. El Gasoducto del Sur, que pasa por debajo del Mar Negro, estará listo para 2015.
El monopolio ruso Gazprom había llegado a un acuerdo con Yanukovych para bajar el precio del gas destinado a Ucrania, de US$400 por 1.000 m3 a US$268,5, desde el 2014. La política anti-rusa del gobierno usurpador no favorece la continuación de ese descuento. La deuda por gas de Ucrania con Rusia en este momento es de US$1,5 millardos.
Un maligno rizo del rizo geopolítico
Rusia no va a pedir la indulgencia o la bendición de Occidente. Alea jacta est, la suerte está echada, Crimea es una pieza perdida en el gran tablero de la NATO. Ahora lo que hay es un problema de tres colas para los conspiradores euro – americanos: a) como salvar sus intereses económicos en Rusia (comercio UE con Rusia medio billón; EE UU 40 millardos); b) castigar a Rusia o a los autores del fracaso; c) expandir la integración europea después del choque.
Herman Van Rompuy, Presidente del Consejo Europeo, dijo, el primero de febrero, en la conferencia sobre seguridad de Munich: “para los europeos y americanos, las economías se basan en reglas y las sociedades en valores – esto es lo que somos, es lo que significamos para tantos y lo que juntos debemos representar para el mundo”. Palabras huecas, porque ni sus reglas ni sus valores tuvieron éxito en liberar sus países del peso de una decadencia socio – económica, política e intelectual, ni restauraron sus identidades, su moralidad o su espíritu.
La tonada que hoy cautiva el oído de los electores en Europa es el euro-escepticismo, porque ofrece una valoración de asuntos vitales para tantos europeos dejados fuera de la mesa en la cena transnacional. El “déficit democrático” es una inexorable realidad y es raro encontrar en Europa quien apoye la perspectiva sombría que pintan quienes hacen la política en Bruselas.
Hay una trampa mental convertida en un peligroso rizo del rizo geopolítico para el estilo de maniobra Euro – Atlántico, se trata del “Despertar Político Global” nutrido por Zbigniew Brzezinsky. Se le lanzó como una estrategia de EE UU para el Medio Oriente, pero aterrizó, como un Caballo de Troya, el la llamada Euromaidan de Kiev. Fue algo articulado por Van Rampuy en Munich: “A pesar de la geopolítica, hemos ofrecido a Ucrania una relación más cercana con la Unión Europea, con los países a su oeste…y sabemos que el tiempo esta de nuestro lado. El futuro de Ucrania pertenece a la Unión Europea”.
Quienes hacen la política en Bruselas tienen sus mentes controladas por Washington y el paradigma de Brzezinsky, quien ve a Ucrania como “un reducto occidental que impida la reencarnación de la Unión Soviética, porque sin está Rusia cesa de ser un imperio”. El Dr. Brzezinsky, desafortunadamente, enseño bien como odiar y temer a Rusia, pero, por suerte, su legado geopolítico es anticuado, porque el mundo moderno no soporta vivir dos conceptos opuestos al mismo tiempo: mundialismo unilateral vs diversidad del diálogo civilizado.
Conclusiones y recomendaciones
Las amenazas de Estados Unidos de sanciones económicas y de otro tipo contra Rusia en caso de auto-determinaciones en Ucrania favorables a una integración con Rusia son risibles. El poder económico de EE. UU. se desvanece y Rusia tiene suficiente músculo económico para hacer sentir sus represalias en Londres y New York. Si las cosas se calientan, China, aliada de Rusia, puede dar una mano en fundir el dólar, para disminuir las tensiones.
Rusia puede declarar inaceptable la injerencia de EE UU y la UE en los asuntos ucranianos, apoyar el regreso a la legalidad apoyando los partidos pro-rusos y acercándose a los partidos nacionalistas ucranianos que estarían incómodos bajo la tutela de Bruselas.
La Crimea y otras partes de Ucrania pudieran integrarse con Rusia, mientras Europa absorbe la Ucrania Occidental en bancarrota; algo como una restitución de territorios anexados desde la segunda guerra mundial.
Los rusos y los alemanes debieran recordar que – como Bismarck bien demostró - la paz europea está a salvo y la cultura europea florece cuando ambos países actúan de acuerdo.
Umberto Mazzei, Doctor en Ciencias Políticas de la Universidad de Florencia, Italia; Director del Instituto de Relaciones Económicas Internacionales Sismondi, en Ginebra, Suiza.
Roxanna Zigon, Master en Economía Internacional de la Universidad de Lubliana, Eslovenia; Doctorante en Relaciones Internacionales de la Escuela de Diplomacia y Relaciones Internacionales de Ginebra, Suiza.
Bibliografía: escritos y opiniones sobre el tema de Ernesto Wong Maestre, James Petras, Pepe Escobar, Joseph Kishore, Paul Craig Roberts, Eric Margolis, Finian Cunningham, William Blue, Francis Boyle, Mike Whitney, Zbigniew Brzezinsky, Vladimir Putin.
Fuente: http://www.trincheradepatriotas.com/2014/03/golpe-de-estado-euro-americano-en.html

jueves, 30 de enero de 2014

“Soft Power”

“Soft Power” o poder: Politica y Políticos en la red


La política es uno de los campos donde Internet es visto, por algunos, como intruso, moda pasajera o mal menor todavía manejable. Para muchos “representantes” del pueblo –o candidatos a serlo- este medio revolucionario es una amenaza porque supone el fin del poder vertical sobre el pueblo. Muchos lo siguen usando mal o pésimo y no aprenden o no quieren aprender. En fin…

Lejos de estos escenarios, en la empresa privada tradicional, pasa lamentablemente lo mismo. El cambio cuesta una enormidad y es una pena que el impedimento no sea ni el dinero ni la tecnología sino la mente de algunos que, al igual que los políticos, no la ven o se ponen de perfil.

Hace poco conversaba con un alto ejecutivo de una empresa importante y me indicaba que no entraba a las redes sociales y su negocio de retail ofrecía poca interactividad “on line” porque el dueño de la misma, para quien el trabajaba, no tenía Facebook porque, según decía, esto era sólo para sus hijos.

Hoy veía en TED a Shashi Tharoor, canciller de India y parlamentario de ese país, hablando de “soft power” o “poder blando”, un término usado en relaciones internacionales, para describir la capacidad de un actor político, como por ejemplo un estado, para incidir en las acciones o intereses de otros actores valiéndose de medios culturales, ideológicos.

El término “soft power” fue acuñado por el profesor de la Universidad Harvard, Josph Nye. Es decir, la cultura, la ideología, los valores, la creatividad, etc. que una nación posee son un atractivo para otras y por lo tanto es un poder. El liderazgo del siglo XXI no tiene sólo que ver sólo con una fuerza militar o financiera, sino con una suerte de “encanto sutil” para atraer a otros.

El “soft power”, sirve no sólo a una nación para atraer, por ejemplo, inversión extranjera, sirve también para infundir temor a los vecinos o para negociar o presionar por sus intereses. China, por ejemplo, pretendió infundir temor o admiración por su récord de medallas de oro en Beiging.

Los estados, pero también las empresas, y/o las personas que son capaces de crear nuevos productos o servicios y romper paradigmas terminan creando “soft power”. Alguien duda del poder de Steve Jobs y Apple? Alguien del poder de Google?

Internet y los medios sociales se convierten en estratégicos cuando se habla de poder blando. La capacidad y velocidad de comunicación son claves.

Un candidato a político no tiene tanques ni poder, por el contrario busca el poder. Un empresario tampoco tiene armas y tiene un poder económico siempre limitado. Ambos necesitan usar “soft power” para influir y es curioso que, algunos, no quieran usar el medio más potente y, todavía, más económico conocido: Internet y las redes sociales.

Autor: Alfonso Baella Herrera

China y las Olimpiadas: el largo siglo XXI

Archivo: China y las Olimpiadas: el largo siglo XXI 
Dr. Julio A. Díaz Vázquez (Profesor Titular. Centro de Investigaciones de
Economía Internacional. Universidad de La Habana)

Introducción
Entre el 8 y el 24 de agosto del 2008 tuvieron lugar, en Beijing, República Popular China (RPCh), los ”XXIX Juegos Olímpicos”. Este acontecimiento, por diferentes lógicas e interpretaciones, sacó a la luz variados augurios que analistas de diferentes “colores” y latitudes traían a colación, al referirlo a los 
encuentros deportivos efectuados en Moscú, - boicoteados por los Estados Unidos y otros países que se plegaron a las presiones de Washington - en 1980, y la cita de Seúl, en 1988. El trasfondo radicó, parafraseando, en tomarlos de punto de partida para proyectar en el tiempo los procesos que llevaron, al final, al colapso del experimento “soviético”; e introducción de medidas político-sociales más tolerantes en la República de Corea del Sur.

Es bueno recordar que, China participó en una cita olímpica, por vez primera, en Los Ángeles, en 1984. Allí, como en Seúl (1988) los logros fueron modestos; en Barcelona (1992) ocupó el cuarto lugar; en Atlanta (1996) repitió el resultado; en Sydney (2000) ascendió al tercer puesto; y en Atenas se situó segunda, por detrás de Estados Unidos. En Beijing, con 100 medallas (51 de oro, 21 de plata y 28 de bronce), terminó ampliamente delante de los estadounidenses (36 oros), aunque éstos dominaron en el número (110) total de metales. El país anfitrión, que aspiraba a coronarse primera potencia deportiva del mundo, lo alcanzó en “sus Juegos Olímpicos”.

Sin embargo, es una verdad de “Perogrullo” que, los grandes éxitos deportivos siempre tienen efectos políticos, mucho más si se trata de una victoria, y los ganadores, en buena lógica, no dejan de aprovecharlo. Por otro lado, cualquier análisis económico-político-sociales de la RPCh, para resultar desapasionados, no pueden obviar lo acaecido en el país en los últimos 30 años al influjo de la política de “Reforma y Apertura”. La celebración de las olimpiadas, en Beijing, no es un suceso al margen de las “Cuatro Modernizaciones” que, como “revolución silenciosa”, trastoca la vida económico-político-social del país.

A su vez, en el año 2001, coincidieron dos eventos, de actual y prolongada repercusión internacional, e involucraron a China: ingresar en la “Organización Internacional del Comercio” (OMC); y otorgársele a Beijing la sede de los juegos olímpicos del 2008. En el primer caso, buscó equilibrios razonables al cúmulo de demandas que le exigieron, ante todo, los tres centros hegemónicos mundiales (Unión Europea (UE), Japón y Estados Unidos), y hacer concesiones a otras naciones. No faltaron quienes vieron en esa adhesión la fase final de la política económica diseñada a partir de 1978. Para otros, el país había quedado atado a la voracidad del capital internacional. La vida está confirmando lo acertado del primer pronóstico y lo errado del segundo. 

En el segundo lance, China, también debió someterse al escrutinio externo, así como debió aceptar una abultada lista de exigencias que impuso al país el “Comité Olímpico Internacional” (COI). En primer orden, verse preterida ante otras solicitudes; después, levantar, bajo estricto control las instalaciones e infraestructuras idóneas para el desarrollo de las competencias; garantizar condiciones ambientales adecuadas, e inclusive, sufrir el asedio de una bien orquestada campaña que buscó vincular aspectos deportivos con cuestiones sociales y políticas de incumbencias nacionales.

Por ello, parece de interés y, al mismo tiempo, estimulante, emborronar algunas cuartillas para traer a colación el verdadero “parte aguas” en que devino para la economía mundial la incorporación de China a la OMC y, posiblemente, lo que representará la victoria obtenida por el país en la finalizada cita olímpica. Una cuestión es cierta, la incógnita del futuro radica en si lo logrado por China en el plano deportivo mundial tendrá un antes y un después. Sin embargo, no es aventurado sugerir que el “nido de pájaros” y el “cubo de agua” ya son símbolos que entraron en la historia del olímpismo. 

El “Nuevo Gran Salto”.
Una breve “llovizna” sobre lo mojado. En 1978, año que el país enrrumbó hacia la modernización de la economía y la sociedad, o lo que es lo mismo, situar el centro del trabajo económico en el “desarrollo de las fuerzas productivas”, y con ello, poner a China en el camino de recuperar el lugar cimero que perdió en las postrimerías del siglo XVIII, arroja 30 años después un saldo difícil de superar. Entre 1979-2007 la tasa de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) alcanzó cerca del 10% anual; se constituyó en la cuarta economía mundial (PIB de 3 billones 300 mil millones de dólares); en 1980 ocupó el lugar 30 por los montos del comercio exterior; en el 2007 es la segunda economía en ese rubro. China produce hoy el 25% de los bienes manufacturados en el orbe.

Partiendo prácticamente de cero, concentra las primeras reservas de divisas mundiales (más de un billón 900 mil de dólares); recibe alrededor del 45% de los flujos inversores externos que van a los países mal llamados en “vías de desarrollo”; ciertamente, es ya el “taller del mundo”; y con redoblados bríos emprende un masivo renovar científico-tecnológico que, al asimilar e introducir novedosas técnicas en las ramas punteras de la economía, involucra la salida, en solitario, al espacio cósmico.

Del impulso que recibió el renacer de la “Nueva China” al adherirse a la OMC, habla por sí solo que, entre el 2001 y el 2007, el comercio exterior se multiplicara por más de 4 veces, al pasar de los 509 mil 800 millones hasta los 2 billones 173,600 mil millones de dólares. No es festinado afirmar que al 
ingresar en la OMC el país terminó uno más de los ciclos en el curso abierto en 1978 para, conscientemente, quedar plenamente integrada a la economía global. El resultado ya es visible, China tira en más 20% de la economía del orbe. Es impensable encarar cualquier reflejo del desempeño económico mundial, sin el concurso del país, ya sea en su carácter activo o pasivo. 

En tanto, el reto en los próximos años, es predecible, se concentrará en lograr que sus producciones incorporen, al sello de “hecho en China”, el de “creado en China”. Igualmente, al transcurrir el “primer cuarto de su siglo”, el país contará con no menos de 50 de las primeras 100 más grandes corporaciones mundiales; y será uno de los primeros inversores foráneos del planeta.

Por otra parte, al mirar 30 años atrás se constataría que China, por lo general, destacó como el país más poblado que, periódicamente, sufría reiteradas hambrunas. Nadie, en su sano juicio, la hubiera tomado en cuenta como actor central planetario. Ahora, por el contrario, la pregunta sería: ¿Cuándo el país superará a los Estados Unidos como la mayor economía del orbe? En lo económico, si como se presagia, mantiene crecimientos de alrededor del 7-8% del PIB anuales, China alcanzará y superará a los estadounidenses en el horizonte del 2035-2040.

Entonces, ¿Quién duda que el triunfo olímpico sirva para, con más tenacidad, impulsar este proyecto? 
Así, dejando de lado los posibles acertijos de números y cálculos que fijen fecha exacta a tal suceso, son pocos los que ponen en tela de juicio que el hecho no ocurrirá. Tampoco hay que ignorar que, hoy día la “aldea global”, ante la desaparición del “mundo bipolar”, asiste a un desafío “geopolítico”, donde un “poder único” pugna por asegurarse el dominio internacional, imponiéndose al reclamo universal de una razonable y más justa “multilateralidad”. Factor, este último, que de lleno lleva a China al “ojo del huracán” que parece definirá, en la primera mitad del siglo XXI, la puja por el mantenimiento, por parte de una potencia, de la “hegemonía unilateral”.

Llevado a este plano, las olimpíadas del 2008 celebradas en Beijing, resultaron un escenario que, por su alcance y significación política, va más allá de lo deportivo. Tres serían los elementos a destacar.

El primero, por el nivel de competición las olimpíadas fueron excepcionales por su dimensión y contenido: 43 record mundiales batidos y 132 olímpicos. Más deportes, disciplinas, participantes – atletas y entrenadores-, personal y mujeres – 45% de los atletas -, que el nunca antes. La televisión cubrió 5 mil 400 horas de emisiones en directo – 2mil horas más que en Atenas-, 4 mil 400 millones de espectadores; casi 40 mil periodistas, reportaron las competiciones. De 16 países, 38 maestros entrenaron a equipos de China; un nadador, estadounidense Michael Phelps, logró, para un solo atleta en los juegos, 8 medallas de oro. 

El segundo elemento a recalcar involucra al barraje desplegado en la prensa internacional que, salvo honrosas excepciones, amplificó y divulgó todo tipo de augurios y negros destinos, acerca de la realidad socio-económica y política de China, así como del desarrollo de la preparación, desempeño y resultados de los juegos. Ningún segmento quedó fuera de tergiversaciones. Interesante, es ver en glosa, las descalificaciones más frecuentes y reiteradas utilizadas.

En el deporte, el objetivo chino es ganar medallas; la estrategia es heredada de la Alemania Nazi, la desintegrada Unión Soviética y el fracasado socialismo de Europa Oriental. La actividad deportiva es utilizada como herramienta de propaganda para someter la voluntad del pueblo, ensalzar el poder del régimen e intensificar su ideología y control. Con Mao, este credo era el comunismo; mientras que, la China actual, incita el nacionalismo entrelazado artificialmente con el rigor del “perverso” (textual) del Partido Comunista Chino (PCCh).

El “dopaje” también entró dentro de las “trapacerías“ manipuladas. China, emplea a especialistas en la materia procedentes de la extinta República Democrática Alemana (RDA) en estos menesteres. Pero, ningún atleta nativo fue descalificado en los controles. En tanto, estos “tarifados” se desnudaban al divulgar que el presupuesto del Sistema Deportivo Nacional de China, ascendía a los 714 millones de yuanes (unos 90 millones de dólares), de cara a las Olimpíadas. Se incrementó desde los 428 millones de yuanes (54 millones de dólares) antes del 2001, cuando el país recibió la sede olímpica. La pregunta es sencilla ¿Qué son 94 millones de dólares para un país con una población de más de 1370 millones de habitantes? Lo que dolía era el lugar cimero en el medallero de una nación que, diga lo que se diga, es parte del “Tercer Mundo”. 

La seguridad. Una pluma crítica de la sociedad burguesa avanzada escribió acerca de los sostificados medios de control electrónicos que el país adquirió. 
Lo más extraordinario, los asoció para ser utilizados en la represión de los “opositores” y “defensores” de la libertad y la democracia. En realidad, para observadores más objetivos la vigilancia fue extrema, aunque sutil, pasó casi desapercibida; cámaras de video y miles de voluntarios ayudaron a más de 100 mil policías a mantener el orden. Resumiendo, el ambiente resultó más distendido que el reinante en los altos cónclaves políticos anuales.

El medio ambiente. Por esta causa determinadas agencias especularon con el retraso o traslado de las competiciones. Beijing exhibió los cielos más azules y límpidos en varias décadas. La capital disfrutó del mejor aire, dadas las medidas previsoras tomadas: restricciones al tráfico, cierre temporal de instalaciones industriales, lluvias artificiales, etc. Quedó, como ejemplo de “estupidez y provocación” la foto del equipo de ciclismo de los Estados Unidos, llegando al aeropuerto pequinés con máscaras. El augurado catastrofismo combinado de contaminación y alimentación rayaron en el absurdo. El “aguaje” de ciertas delegaciones acerca de la comida de los atletas solo tuvo cabida en el “globo” de desinformación inflado para restar méritos al país anfitrión.

Lo político. Desde los juegos de Berlín, en 1936, los de Beijing fueron los más politizados. Todo respondió a una campaña bien preparada e iniciada con el recorrido de la “Antorcha”. Fueron organizados desde el país erigido en “centro hegemónico” y bien dirigidos, por una de las “agencias de inteligencia y subversión de más recursos del mundo”; cuestión hoy sabida y salida a la luz pública, con reflejo en la prensa internacional. La campaña arrancó con la gira, por diferentes países, del “Dalai Lama”. Recibido por los altos dignatarios de países europeos y, desde luego, por el de los Estados Unidos, usó el “manto” de la buena voluntad de reclamar más “autonomía” para la “sojuzgada” región china del Tibet.
En todo país visitado por el “Dalai Lama”, como por “encanto”, aparecieron los “grupos del “Free Tibet”, realizando desfiles y demostraciones. El cenit de los tumultos orquestados, resultó los motines generados, con pérdidas de vidas humanas y materiales, en el interior del Tibet. La presencia del “Lama” en París, sirvió para que el Presidente francés, llamara al “boicot” de la presencia de los Jefes de Estado o Gobierno, en el acto inaugural de los Juegos.

En tanto, en el curso de los juegos no faltaron los intentos de “aguar la fiesta”; quedó el “mal gusto” de las solicitudes denegadas para expresarse “pro derechos humanos”, en los tres parques habilitados en Beijing – exigencia del COI, y que China aceptó, sin dejar implementar medidas para rebajar su perfil 
-; no hubo demostraciones del “Falung Gong” y los “uigures” atentaron contra un puesto policial a 4 mil Km., de Beijing. Los montajes del “Free Tibet” no pasaron de mostrar una que otra pancarta o camiseta. Cierto, hubo bloqueo de sitios de “Internet” originados en Taiwán, ya fueran gubernamentales o privadas, así como de organizaciones hostiles a China.

El “fiasco” sufrido por los orquestadores de todo tipo de “trapisonda” a la apertura de los Juegos, quedó patentizado con la asistencia de más de 80 Jefes de Estado, a la ceremonia inaugural, incluida el francés, Sarkozy; el Presidente, George W. Busch, que había recibido más de una demanda para que no asistiera, ocupó un puesto en la tribuna. Sí, en alguna ocasión vale que, en “política, lo real es lo que
no se ve”, los juegos olímpicos del 2008, organizados por China, lo evidenciaron en su más alta valía.

En resumen, con independencia del "boicot blando" al que se vio sometida China, la aplastante mayoría de los observadores que siguieron el desempeño de las olimpíadas, ratifica el veredicto de Jacques Rogge, Presidente del COI, que lo dice todo: “realmente excepcionales". Las olimpíadas, en su organización, realización sin desagradables incidentes, lo grandioso de sus ceremonias de apertura y cierre, dejan una impronta que permite hablar de un antes y después de los “XXIX Juegos Olímpicos de Beijing”.

China, con la gigantesca operación de propaganda que fue la organización de los juegos olímpicos, le ganó la “batalla” al inmenso arsenal propagandístico de las “potencias occidentales”, con Estados Unidos a la cabeza – único país que no trasmitió en directo los juegos -, que hicieron todo lo posible, por llenar de manchas negras, al “competidor” que, como China, trabaja por afirmar su autonomía, así como recuperar el lugar cimero que ocupó en el concierto de las Naciones hasta el segundo tercio del siglo XVIII.

A Modo de Reflexiones finales 
Nadie duda que sean gigantescos los cambios ocurridos en China desde, los acuerdos de la “III Sesión Plenaria del XI Comité Central del PCCh”, en 1978. 
El explosivo dinamismo económico, incremento de la productividad del trabajo destapado por la “Reforma y Apertura”, forma parte de los anales de la historia económica mundial, solo comparable con la afirmación de Estados Unidos como potencia industrial, en los años que siguieron a la “Guerra Civil” en el último tercio del siglo XIX.

Tampoco, puede ignorarse que las mutaciones socio-económicas habidas en los últimos 30 años, han transformado la vida de cientos de millones de personas; el nivel de vida de la gente común ha mejorado ostensiblemente. La sociedad china se ha vuelto más transparente y vigorosa; en el ambiente 
político del país ocurren aperturas y cambios impensables en el transcurso de la historia de China. El ciudadano normal tiene oportunidades que jamás disfrutó en los pasados tiempos; ante todo, la capacidad de organizar y dar rienda suelta a sus capacidades intelectuales y creativas.

En tanto, es perceptible por todo observador desapasionado y libre de prejuicios ideológicos, que el país asiste a un intercambio más abierto de ideas y preocupaciones sociales; las opiniones y criterios más diversos fluyen en el actual quehacer de la sociedad china. Baste señalar dos datos. En el país, más de 700 millones de habitantes se comunican por la telefonía celular; unos 241 millones están vinculados a “Internet”; el primer lugar en el planeta.

También es cierto que China enfrenta muchos y variados desafíos. Entre otros, las desigualdades regionales; es marcada las diferencias entre las regiones de la costa, el centro y occidente del país. Las disparidades en los ingresos entre las áreas urbanas y rurales; los retos que representan las cada vez más complejas situaciones medio ambientales; los tensos problemas que plantean el suministro de agua potable a millones de personas; la polución e influencia en el calentamiento global que ocasionan el uso de carbón (70%) para generar electricidad. Sin descontar la necesidad de poner freno a la corrupción.

De lo que sí no hay dudas, el Estado y el Gobierno del país, actúan con pleno dominio de los retos, vertebran la “estrategia de largo plazo”, en concordancia con los imperativos de impulsar el “desarrollo pacífico”, junto con el incremento sostenido de las “fuerzas productivas”, que lleve a China al concierto de las naciones “medianamente industrializadas”; conjugando esos objetivos con la 
formación de una “sociedad armoniosa”.

Vistos en el plano de las fortalezas y desafíos, es mucho lo que debe conseguir y resolver China, para reconquistar el lugar que ocupó en el mundo hasta mediados del siglo XVIII. Sin embargo, hay suficientes señales para afirmar que, el ingreso en la OMC, en lo económico-político, marcó la total integración de la nación al proceso de globalización, aceptando sus ventajas y amenazas.

En tanto, el desarrollo con éxito de los “XXIX Juegos Olímpicos”, del 2008, fue el anuncio y presentación responsable del país en calidad de actor “social” a escala planetaria.

Si a una reconocida autoridad histórica le fue dable calificar al Siglo XX de “siglo corto”; hay, por otra parte, suficientes elementos para vislumbrar que, con dos sucesos, al parece inconexos, la adhesión a la “OMC-XXIX Olimpiada”, en la alborada de la nueva centuria, China logró presentar sus cartas credenciales como “potencia emergente”. Mientras, no sería descabellado el vaticinio que, lleva a destacar a la nueva época, como el “Siglo de China”. Con una necesaria adición, será un “Siglo Largo”; su verdadera marcha en toda su dimensión comenzó en fecha, para entonces lejana, como fue 1978. Lo marcaron las “Cuatro Modernizaciones”, a través de una política de “Reforma y Apertura”.

Para finalizar, una conclusión parece obvia. China, está envuelta en un proceso de transformaciones como nunca conoció en su milenaria historia. No es la masa de ciegos autómatas al servicio de un Estado comunista; ni tampoco, el pueblo aplastado por un Gobierno totalitario, que la “propaganda blanca o negra” nos presenta; además alerta, de modo machacón, sobre sus objetivos perversos de dominación mundial. La sociedad china no deja de ser tan normal como cualquier otra del planeta; en su seno bullen deseos y anhelos humanos, tan legítimos como los de todo colectivo que aspira a una mejor vida. 

Fuente: http://www.politica-china.org/imxd/noticias/doc/1226316626China_y_las_olimpiadas.pdf
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08 Agosto 2012
Moderación: otra medalla de oro que China conquista fuera del campo deportivo
Igual que a la imagen de China como una "amenaza" en el despegue económico, en el ámbito deportivo existen críticas y calumnias irrazonables. Pero la delegación china toma una actitud de moderación y muestra los modales de esta potencia asiática, y esa es la otra medalla de oro que China conquista fuera del campo deportivo en la olimpiada.
En los Juegos Olímpicos de Londres la delegación china llama mucho la atención del mundo, al igual que en la olimpiada de Beijing 2008. Hay elogios, pero también calumnias.

Es innegable que los Juegos Olímpicos son como un espejo, que refleja el poder blando de un país. Los países que figuran entre los primeros en el tablero de medallas son siempre grandes potencias del mundo. La historia de la participación de China en los Juegos Olímpicos es también la historia del avance de China, con sus propias fuerzas. La conquista de tantas medallas de oro por parte de China hace a la comunidad internacional experimentar el vigor y la vitalidad de una potencia en despegue.

El comportamiento de la delegación china en los Juegos Olímpicos llena de orgullo a la nación asiática. Sin embargo, en la actual cita estival de Londres, también aparecen factores discordantes.

Por ejemplo, cuando la nadadora china, Ye Shiwen, ganó la medalla de oro en la natación, fue vista con sospecha por algunos malintencionados. Pero ante los exámenes de dopaje, tuvieron que pedir perdón muchas veces.

Además de esto, han aparecido varias polémicas en las pruebas de gimnasia, en las que deportistas, expertos, periodistas, e incluso los espectadores, han mostrado su desacuerdo con el trabajo de los árbitros.

Este 6 de julio, se celebró la prueba final de gimnasia artística para la especialidad de anillas, en la que el chino Chen Yibing hizo una ejecución perfecta, realizando todos sus movimientos exacta y establemente. En la parte final de su demostración, su salida fue muy limpia y firme.

Sin embargo, cuando todos pensaron que él se llevaría la medalla de oro, el brasileño Arhur Zanetti, aunque tuvo una salida poco exitosa, ya que necesitó dar un paso para mantener el equilibrio, obtuvo la nota más alta: 15.900 puntos, superando al actual campeón del mundo Chen, quien terminó con 15.800 puntos y ocupó el segundo puesto.

Igual que a la imagen de China como una "amenaza" en el despegue económico, en el ámbito deportivo existen críticas y calumnias irrazonables. Pero la delegación china toma una actitud de moderación y muestra los modales de esta potencia asiática, y esa es la otra medalla de oro que China conquista fuera del campo deportivo en la olimpiada.

China envió a 396 atletas a competir en 23 deportes que se disputan en los Juegos Olímpicos de Londres, ya que no se clasificó en fútbol, equitación y balonmano.

La delegación china, integrada por 171 hombres y 225 mujeres, está acompañada por 225 funcionarios.

En los Juegos Olímpicos de Beijing 2008, el país anfitrión envió la delegación más numerosa de la historia: 639 atletas que, con las 51 medallas de oro conquistadas, situaron a China en el primer puesto de la tabla del medallero, sorprendiendo a todo el mundo.

Pero el jefe del deporte chino, Liu Peng, había dicho antes de la partida de la delegación a Londres que China se enfrentaría a fuertes desafíos en su intento de repetir los espléndidos resultados de los Juegos Olímpicos de Beijing y advirtió contra la complacencia.

"Los atletas de todo el mundo se han estado preparando duramente para estos juegos y aspiran, con fuerza, a lograr avances sustanciales y ganar algunas medallas, por eso, la competencia será muy dura", dijo Liu, jefe de la Administración General de Deportes de China.

"Los deportistas chinos tienen que estar plenamente preparados y dispuestos a enfrentarse a los desafíos." añadió Liu.

Más de 1000 millones de telespectadores vieron la inauguración de los XXX Juegos Olímpicos Londres 2012, en los que delegaciones deportivas de 204 países y regiones dan vida al evento del 27 de julio al 12 de agosto.
Fuente: http://espanol.cri.cn/741/2012/08/08/1s255106.htm 
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sábado, 18 de enero de 2014

Manifiesto fundacional del Comité Antiimperialista de Catalunya

Reunidos en asamblea compañeros y compañeras antiimperialistas, acordamos fundar el Comité Antiimperialista de Catalunya, como una unión libre y voluntaria de militantes. Unión basada en el reconocimiento y respeto a nuestra diversidad, pero comprometida con unos principios comunes.
Los principios fundacionales del Comité Antiimperialista son:
  1. La lucha contra las agresiones imperialistas.
  2. El internacionalismo militante, entendido como compromiso en defensa de los pueblos y países oprimidos.
  3. El respeto y la defensa a la autodeterminación de los pueblos, defendiendo su derecho a dotarse del sistema político y económico que mejor consideren. Nos oponemos a cualquier campaña, operación o injerencia externa que intente de forma directa o indirecta subvertir su libre autodeterminación.
  4. El respeto y la defensa activa del derecho de los pueblos a la lucha contra el imperialismo y por la conquista de la soberanía.
  5. La frontal oposición a quienes intenten justificar o minusvalorar el imperialismo y sus guerras de saqueo y rapiña.
La asamblea fundacional del Comité Antiimperialista de Catalunya se reivindica de las mejores tradiciones del internacionalismo y nos comprometemos a no ceder ni un milímetro en la defensa de los derechos de los pueblos.
Nuestras actividades se centrarán en el combate ideológico contra el imperialismo, en el activismo y la difusión de la causa de los pueblos por su emancipación y soberanía, así como en la solidaridad activa y militante, favoreciendo el intercambio y el conocimiento mutuo entre Catalunya y los pueblos en lucha y resistencia.
Denunciamos el carácter genocida del imperialismo, y especialmente de su mayor estructura militar, la OTAN, dirigida por los Estados Unidos y con la participación subsidiaria de la Unión Europea. Exigimos la inmediata salida del Estado Español de la OTAN y de la UE.
Denunciamos al sionismo como expresión ideológica y religiosa sobre la que se sustenta el imperialismo atlantista para justificar el despojo y la guerra contra los pueblos árabes. Igualmente denunciamos la alianza entre el sionismo y las monarquías árabes para someter a la nación árabe.
Saludamos a todos los pueblos y naciones del mundo en lucha contra la opresión y en defensa de su soberanía.
“La solidaridad es la ternura de los pueblos”
Comandante Ernesto ‘Che’ Guevara


El nuevo orden mundial presenta un planeta encabritado. Entrevista al sociólogo Enrique Muñoz Gamarra

MASVOCES

El sociólogo peruano, Enrique Muñoz Gamarra, especialista en geopolítica y análisis internacional y autor del libro Coyuntura Histórica. Estructura Multipolar y Ascenso del Fascismo en Estados Unidos, nos ayuda a analizar cómo es y funciona el nuevo orden mundial. Un mundo multipolar a raíz de la caída de los Estados Unidos como máxima potencia imperialista y que de inmediato originó una fortísima carrera armamentística y una equiparación de fuerzas en un conjunto de países imperialistas en el que ahora está asentado precisamente el sistema multipolar. Para Muñoz Gamarra esos países que intentan expandir su poder por el mundo son China, Estados Unidos, India, Rusia, Japón, Alemania y Francia.

El momento, realmente, es muy delicado. Una situación algo similar al año 1939 cuando se inició la Segunda Guerra Mundial. En realidad, una coyuntura en el que están definiéndose los entornos del nuevo poder mundial.

Acceder al audio de la entrevista desde aquí.

Mayor información visitar http://www.enriquemunozgamarra.org/










domingo, 5 de enero de 2014

No hay ningún gobierno indígena en América Latina


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Silvia Rivera Cusicanqui abrió en el CUCSH el IV Congreso Internacional de Investigación sobre América Latina
Continúa el saqueo imparable, por las empresas transnacionales, de los recursos naturales donde durante cientos de años han estado asentados los pueblos originales de América, ante la complicidad e indiferencia de los gobernantes, porque “todavía no hay ningún gobierno indígena en América Latina” que los detenga, denunció la antropóloga boliviana Silvia Rivera Cuasicanqui en entrevista posterior a su conferencia inaugural, “Etnicidad estratégica, nación y colonialismo en América Latina”, llevado a cabo en  Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH).
 
Rivera Cuasicanqui citó el ejemplo del presidente de Bolivia: “Evo Morales es un exsindicalista cocalero, parcelario, mercantil, vinculado a la producción comercial y de monocultivo. No hay nada de indígena en su forma de ser, ni de percibir. Ni siquiera habla un idioma indígena. Es un recurso retórico decir que es indígena”.
 
Explicó que la lucha que sostienen los indígenas y campesinos de América Latina es la misma ante la marcha imparable de empresas y gobiernos “desarrollistas”, ahora incluso más crueles y más agresivos. Rivera Cusicanqui señaló que no les queda más remedio a los pueblos indígenas que “luchar, como siempre”, tal cual citó en su ponencia la lucha por la defensa de tierras y selvas.
 
Silvia Rivera Cusicanqui, nacida en La Paz, Bolivia, en 1949, es una teórica contemporánea aimara, socióloga e historiadora. Ha investigado sobre la teoría anarquista, y las cosmologías quechua y aimara. Es autora de varios libros reconocidos, entre los que figura: Oprimidos pero no derrotados: la lucha campesina entre los aimaras y quechuas en Bolivia.
 
La conferencia se llevó a cabo en el auditorio Silvano Barba, del CUCSH de la UdeG. Este año, el Congreso Internacional de Investigación sobre América Latina lleva por título “Dinámicas de inclusión y exclusión en América Latina. Perspectivas y prácticas de etnicidad, ciudadanía y pertenencia”,
Fuente: http://www.udg.mx/noticias/no-hay-ningun-gobierno-indigena-america-latina

El fin del poder, del Capitalismo al Talentismo

lunes, 30 de diciembre de 2013

Moisés Naím es doctor por el MIT, fue ministro de Venezuela, director del Banco Central, director ejecutivo del Banco Mundial y durante 14 años (hasta 2010) director de la prestigiosa revista Foreign Policy. Se trata de uno de los más respetados analistas de política internacional, galardonado con el Premio Ortega y Gasset a la trayectoria profesional. y acaba de publicar EL FIN DEL PODER. Empresas que se hunden, militares derrotados, países que renuncian y gobiernos impotentes. Cómo el poder ya no es lo que era.

Moisés Naím define el poder como “la capacidad para lograr que otros hagan o dejen de hacer algo” y considera, con enorme criterio, que se está degradando. De la fuerza bruta al talento, del norte al sur, de Occidente a Oriente, de los viejos gigantes empresariales a las empresas ágiles e innovadoras, de los dictadores a la gente que protesta en las calles, de los hombres a las mujeres, de los más viejos a los jóvenes. Como dice el autor, “el poder es cada vez más débil, más transitorio, más limitado”. ¿Ejemplos? En 1992, el CEO de una Fortune 500 tenía un 36% de conservar su puesto tras cinco años; en 1998, el 25%. En 2012, el 15% de los CEO de las 2.500 mayores empresas en bolsa dejaron sus puestos. En 1980, una empresa de EE UU en el 5% de las mejores de su sector tenía un 10% de riesgo de perder esa posición en 5 años. En el 2000, el riesgo era del 25%. Y hoy, muchísimo mayor.
El poder tiene cuatro canales: fuerza (coacción), código (obligación), mensaje (persuasión) y recompensa (incentivo), según MacMillan (Strategy Formulation: Political concepts, 1978) y puede estar asociado a barreras (de entrada). Se ha ligado al tamaño merced a Alfred Chandler (decano de la historia empresarial de EE UU), a Max Weber (que mitificó la burocracia) y a Ronald Coase (costes de transacción). De ahí el “complejo militar-industrial” (Eisenhower).
Sin embargo, “el poder está perdiendo fuerza” por una triple revolución: la del más, la movilidad y la mentalidad. Es el “aumento de todo” (de habitantes, de número de países, de alfabetización, de desarrollo humano), de migrantes (214 M en el mundo, un 37% más que hace dos décadas y un 14% del planeta como turistas) y no dar nada por descontado (desafiar el poder establecido). Cuando Naím cruza las cuatro fuentes del poder con las tres revoluciones, obtienes:
- Poder: Es más difícil mantener el control, límites y jurisdicciones escurridizos, respeto automático a la autoridad deja de existir.
- Código: Afirmaciones morales, la ambición asalta las certidumbres, los valores universales (ética) son más importantes que el dogma.
- Mensaje: Nichos prometedores, conciencia de muchas alternativas, escepticismo y cambio de preferencias.
- Recompensa: Adaptarlas a tantas posibilidades de elección, lo mismo con el cambio en las personas, el coste de la lealtad es cada vez mayor.

En la política nacional, las victorias aplastantes, las mayorías políticas y los mandatos claros son cada vez menos frecuentes. Las democracias son cada vez más diversas, el club de los líderes es cada vez menos exclusivo y hasta las autocracias son menos autocráticas. Elecciones frecuentes, países sin gobierno (Holanda, 4 meses en 2010; Bélgica, 541 días hasta 2011), colapsos, de partidos a facciones (Tea Party, Partido Pirata), de capitales a regiones, de gobernadores a abogados, de líderes a gente corriente… Ciberactivistas como Julian Assange (Wikileaks), “centrifugadora política” (el creciente papel de los individuos).
Respecto a los ejército, tras la guerra fría el Pentágono se enfrenta a piratas (Al Qaeda, los Zetas en México, Hézbola, Somalia, artefactos caseros, el ciberespacio como arma, redes delictivas transnacionales).
El 28 de marzo de 2012, el Tesoro australiano proclamó que la suma de las economías menos desarrolladas superaba a los países ricos. Hemos pasado de una potencia hegemónica al “soft power” (Joseph Nye, 2004). Es un mundo “post-americano” (Fareed Zakaria), con aliados adhoc. “El enorme prestigio del Barack Obama que llegó a la presidencia de Estados Unidos no es el del presidente acosado por una severa parálisis política, una fuerte crisis económica mundial, las filtraciones de secretos y un desempeño que ha sido menos entusiasmador que las inmensas expectativas que generó su llegada a la Casa Blanca”. De embajadores a ONGOG (Organizaciones No Gubernamentales Organizadas por un Gobierno). No es multilateralismo, sino minilateralismo.
El dominio de las grandes empresas ya no es tal. Las “siete hermanas” dominaban el petróleo, “tres grandes” el automóvil y “cinco firmas” las auditorías. Los jefes, como hemos visto, pierden rápidamente su cargo y el poder del mercado  no es solo concentración. Las barreras disminuyen, la competencia aumenta. “Las empresas más innovadoras y heterodoxas violan de muchas maneras los principios de las economías de escala, las economías de gama y la organización tradicional”. El acceso al capital es más fácil, hay nuevas variantes y nuevas oportunidades. El sur se vuelve norte y triunfan los “hedge funds”.
En la religión, los católicos han descendido en una década en Iberoamérica del 80% al 71% (en Brasil, 0’5 M se pasan a los evangélicos cada año). Los “evangelistas de la prosperidad” están creciendo y son el 11% en Corea del Sur, el 23% en EEUU, el 26% en Nigeria, el 30% en Chile, el 34% en Sudáfrica, el 44% en Filipinas, el 49% en Brasil, el 56% en Kenia y el 60% en Guatemala. En el sindicalismo, cae la afiliación y aparecen seudo-sindicatos que no lo son. En filantropía, hay una explosión mundial de generosidad y abundan la celentropía (filantropía de “celebrities”). Respecto a los medios de comunicación, los periódicos desaparecen, aparecen las empresas tecnológicas, triunfan los blogs influyentes y el cuarto poder deja de serlo.
Francis Fukuyama ha llamado a estos nuevos tiempos “vetocracia”. El resultado es la parálisis. La sobredosis de controles y contrapesos lleva a una U invertida (una vez más). La degradación del poder conlleva, siempre según Moisés Naím, a cinco riesgos: Desorden, Pérdida de talento, Banalización de los movimientos sociales, Impaciencia y falta de atención, Alienación. “Si existe un riesgo creciente para la democracia y las sociedades liberales en el siglo XXI, lo más probable es que poceda no de una amenaza convencional moderna (China) o premoderna (el islam radical), sino del interior de las sociedades en las que se ha instalado la alienación”.
Lo que nos propone el autor, para salir bien de ésta, es pensar sobre la situación, hacerles la vida más difícil a los “terribles simplificadores” (Tea Party, revolución bolivariana, etc) y devolver la confianza en las instituciones y partidos, aumentando la participación política. Se acerca “una oleada de innovaciones políticas”, nos advierte Naím. Sí, es lo propio de un cambio de era.
Gran libro para acabar el año, muy complementario a Del Capitalismo al Talentismo. Gracias, Moisés, por un análisis tan completo y riguroso. El poder ya no es lo que era; vamos a vivir transformaciones que nos dejarán estupefactos.