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domingo, 17 de julio de 2011

Christine Lagarde primera mujer nombrada de Directora Gerente del FMI

Comunicado de Prensa No. 11/253 (S)

24 de junio de 2011
Miembros del Directorio Ejecutivo:
Permítanme, en primer lugar, darles las gracias por las reuniones bilaterales muy productivas que mantuve con cada uno de ustedes ayer y esta mañana. Aprecio enormemente la oportunidad de intercambiar ideas y enriquecerme con sus puntos de vista. Es también para mí un honor presentar ante el Directorio Ejecutivo en pleno algunas observaciones preliminares, antes de responder a cualquier pregunta que ustedes deseen plantear.
Como candidata, he escuchado detenidamente en las últimas semanas los mensajes que me han transmitido gran parte de los países miembros y desearía compartir con ustedes algunas reflexiones y abordar algunas de las cuestiones planteadas:
1. Gerencia: Las tres responsabilidades del Director Gerente
Si soy elegida, me comprometo a desempeñar, con su apoyo y su participación activa, las tres responsabilidades principales del Director Gerente: presidir el Directorio, dirigir al personal y representar a la institución.
Primera responsabilidad: Presidir el Directorio
Creo firmemente en el valor de contar con un Directorio que funciona como órgano residente permanente. Sin un Directorio que represente a los países miembros, no puede existir una organización internacional multilateral. Estoy convencida de que la labor del Directorio confiere legitimidad a la actuación del FMI.
Una estrecha relación entre el Director Gerente y el Directorio solo puede basarse en la confianza y el respeto entre ambos. Para sentar las bases adecuadas de esta relación, si soy elegida, solicitaré que el Directorio celebre un retiro antes del receso.
Segunda responsabilidad: Dirigir al personal
El personal es el principal activo del FMI. Su independencia debe ser protegida hoy más que nunca.
Soy plenamente consciente de que los recientes acontecimientos han dejado heridas abiertas. Sé que la partida de John, que llegará en el peor de los momentos, dejará un gran vacío. El próximo Director Gerente deberá realizar un enorme esfuerzo para mostrar al resto del mundo que esta gran institución está a la cabeza no solo en sus ámbitos de competencia, sino también en lo que respecta a la integridad y ética en el trabajo. Debemos consolidar y, si es necesario, restablecer el orgullo del personal por trabajar en el FMI, a fin de concluir el proceso de reconstrucción.
Por último, es necesario que la gerencia esté constituida por un equipo integrado y coherente de altos funcionarios, encabezado por un Director Gerente que dedique su tiempo y energía a mantener unida a la institución: solo un liderazgo firme nos ayudará a superar la mentalidad de silo, lograr la diversidad, y mejorar la cohesión y la coherencia.
Debemos centrarnos de manera colectiva en servir a los países miembros y al objetivo último del FMI, y encerrarnos menos en nosotros mismos.
Tercera responsabilidad: Representar a la institución y aportar una visión
El Director Gerente debe dar el ejemplo, respetando los valores de integridad, independencia y discreción. El Director Gerente también debe ser el portavoz leal y firme de todos los países miembros cuando represente al FMI, especialmente al transmitir mensajes, y debe exponer claramente la verdad a los países miembros, sean grandes o pequeños.
2. Dirección para el FMI
Como expliqué en mi carta de candidatura, creo firmemente que la legitimidad y la eficacia del FMI no pueden darse por descontadas; deben demostrarse continuamente, y mejorarse, siempre que sea posible o necesario.
Bajo el liderazgo de Dominique Strauss-Kahn, el FMI ha cambiado definitivamente para mejor, reposicionándose con éxito en el centro del sistema económico y financiero mundial. Ha aprendido mucho de la reciente crisis financiera, como por ejemplo, la apertura a nuevas ideas, manteniéndose fiel al mismo tiempo a sus valores y principios básicos.
Sin embargo, el FMI debe avanzar en este proceso de cambio hacia un enfoque que lo lleve a actuar de manera más equilibrada, equitativa y receptiva para respaldar la estabilidad financiera y económica mundial, a fin de servir de manera más eficaz a todos los países miembros.
El FMI tiene mucho trabajo por delante con la recuperación mundial desigual, la reapertura de los desequilibrios mundiales, los flujos de capital potencialmente desestabilizadores, el alto nivel de desempleo, el aumento de la inflación y varios casos de países en situación difícil.
Pero quisiera centrarme hoy en los principios esenciales en los que, en mi opinión, debería basarse la institución en los próximos cinco años:
Relevancia: El FMI debe mantener el papel central que recuperó en los últimos tiempos con respecto a la cooperación económica y financiera mundial. La comunidad internacional necesita al FMI, y este debe recibir de sus miembros el mandato necesario para cumplir sus funciones. Por ello mi intención es trabajar con todos ustedes de manera abierta para efectuar cambios al marco jurídico de la supervisión, como la decisión de 2007 sobre la supervisión, o incluso considerar reformas del Convenio Constitutivo, por más difíciles que parezcan.
Capacidad de respuesta: El FMI debe reforzar constantemente su capacidad para responder a las necesidades de los países miembros teniendo en cuenta sus circunstancias, con especial dedicación a los países más vulnerables, y pienso en este caso en los países de bajo ingreso, especialmente los países de África. Para tener éxito será decisiva la coordinación con otros socios en esta tarea, entre ellos el Banco Mundial.
Una supervisión más estricta, más eficaz y más coherente para una mejor prevención de crisis y un asesoramiento de política económica adaptado a las necesidades: Más allá de su mandato primario de asegurar la estabilidad de los tipos de cambio, el FMI debe integrar mejor los conocimientos especializados sobre el sector financiero en la supervisión que realiza, trabajando en colaboración con el Consejo de Estabilidad Financiera y otros organismos pertinentes. El FMI también debe fortalecer la supervisión multilateral, prestando atención a las interdependencias a escala mundial: considero que los informes sobre efectos de contagio deben incorporarse de manera permanente a los instrumentos de supervisión, un tema que podemos volver a considerar después de las reuniones del Directorio previstas para julio. Por último, la supervisión que realiza el FMI debe ahondar más allá de estos elementos centrales, y tener en cuenta las cuestiones estructurales y de finanzas públicas, así como las políticas sociales y de empleo. Para lograr una mayor coherencia y recopilar de manera efectiva y digerible todos los trabajos relacionados con la supervisión mundial, que son excelentes pero están dispersos, y francamente algo diluidos, en la última reunión del Comité Monetario y Financiero Internacional (CMFI) propuse que analizáramos un informe de supervisión multilateral consolidado.
Recursos suficientes y herramientas adecuadas: Esto implicará primero el cumplimiento de los compromisos asumidos ante los países miembros, lo cual requerirá una atención constante. También implicará un mejor aprovechamiento de los recursos del FMI, particularmente a través de la cooperación entre el FMI y los mecanismos financieros regionales. Por último, tenemos que cerciorarnos de que el FMI cuente con la capacidad necesaria para hacer frente a los shocks sistémicos.
Mayor legitimidad: La legitimidad es una condición previa para la aceptación de cualquier reforma. Un prerrequisito evidente es ejecutar sin demora la histórica reforma de la estructura de gobierno acordada el año pasado. Francia ha demostrado liderazgo en este sentido. En términos más amplios, si soy elegida, me comprometeré a adaptar continuamente el régimen de representación en el FMI, particularmente las cuotas, en función de las cambiantes realidades económicas. Algunos hitos de este proceso están próximos, y hay que alcanzarlos.
Diversidad y trabajo en equipo: Es necesario cultivar y proteger la dedicación y la especialización del personal, y al mismo tiempo garantizar la igualdad de oportunidades y la diversidad en todas sus dimensiones, es decir, en las facetas académicas, geográficas y las relacionadas con el género. Un entorno profesionalmente homogéneo da lugar al comportamiento en manada y a las “mentalidades de silo”, en menoscabo del rendimiento, como lo señala el informe de la Oficina de Evaluación Independiente (OEI). La diversidad no solo afianzará la legitimidad sino que también fomentará la eficacia. Este es un aspecto el cual habrá progreso, si soy elegida.
Permítanme abordar directamente tres cuestiones que en mi opinión son motivo de inquietud o revisten interés para algunos de ustedes.
3. El proceso de selección
Número 1: Creo firmemente en un proceso de selección abierto, transparente y meritocrático, que facilite la formación de un amplio consenso en torno al nuevo Director Gerente. El FMI no pertenece a un país sino a los 187 Estados miembros. Quisiera agregar que, como Gobernadora del FMI, he dejado constancia de que estoy a favor de un proceso de selección que no tenga en cuenta la nacionalidad de los candidatos. Por lo tanto, el ser francesa y el ser europea no debería ser ni ventaja ni desventaja.
4. La representación de Europa
Número 2: No estoy aquí para defender los intereses de ninguna región en particular, sino para abogar por todos los países miembros, en plena concordancia con la declaración de principios del FMI consignada en el Convenio Consecutivo. El Director Gerente tiene el deber de responder exclusivamente ante el FMI.
5. Conflicto de intereses
Número 3: En todas las regiones del mundo se están aplicando programas del FMI, con desembolso de fondos o de carácter precautorio. Sostener que se plantea un conflicto de intereses por provenir de una región del mundo en la cual algunos Estados miembros están recurriendo al respaldo y la asistencia del FMI, no solo reduce significativamente el margen para que alguien reúna las condiciones para ser candidato, sino que además es imposible de aplicar en la práctica.
¿Cómo podría asegurar el FMI que durante el mandato de un Director Gerente ningún país de la región de la que este proviene solicitará financiamiento? Una cosa es cierta: eliminaría a los dos candidatos que se están considerando en el actual proceso de selección, aun cuando Francia no tiene ningún acuerdo en curso con el FMI.
Dicho esto, me siento orgullosa de haber desempeñado un rol clave en las negociaciones en torno al plan de gobernanza económica en la zona del euro, así como en la implementación de los diversos programas de apoyo, en Grecia, Irlanda y Portugal. Esto también me dio la oportunidad de trabajar en colaboración directa con el FMI y de forjar una estrecha asociación con la UE, que creo que puede replicarse en otras regiones.
Sin embargo, quiero ser muy clara: si soy elegida, solo tendré una cosa en mente cuando se trate de proporcionar respaldo a un país de la zona del euro: asegurar la plena coherencia con la misión del FMI y la buena administración de los recursos de la institución. No vacilaré a la hora de actuar con toda la franqueza y el rigor necesarios en las conversaciones con los líderes europeos; todo lo contrario. No hay margen para la benevolencia cuando se deben tomar decisiones duras, y no hay opción que no comience con los ajustes, difíciles pero necesarios, que las autoridades griegas tienen que realizar para que las finanzas públicas vuelvan a ser sostenibles y para reconstituir la competitividad del país.
6. Hoy estoy aquí…
Una vez aclarada esta situación, quisiera declarar lo siguiente:
Hoy estoy aquí en calidad de mujer, abrigando la esperanza de reforzar la diversidad y el equilibrio de la institución.
Hoy estoy aquí en calidad de ex directora de un estudio jurídico internacional, comprometida con la integridad y con las más exigentes normas morales, y partidaria de un estilo de gestión participativo.
Hoy estoy aquí en calidad de ministra de Hacienda que ha demostrado su capacidad en épocas de crisis.
Hoy estoy aquí en calidad de ex presidenta del Consejo Ecofin de la Unión Europea y de las reuniones financieras del G-20, con una trayectoria ampliamente constatada y con reconocidas dotes de liderazgo.
Quisiera poner estas aptitudes y esta experiencia al servicio del Fondo Monetario Internacional.
* * *
Para concluir, si tengo el honor de que depositen en mí la confianza para ocupar el exigente cargo de Director Gerente, dedicaré todas mis fuerzas a lo largo de los próximos cinco años a construir una institución que se adapte a un mundo cambiante; que sepa responder y que esté preparada y sea capaz de hacer frente a todos los desafíos, tanto previsibles como inesperados; que sepa cooperar, escuchar y coordinar eficazmente el trabajo con todas las partes interesadas y que busque continuamente el consenso; y que sea legítima e imparcial, en consonancia con la naturaleza cambiante del mundo.
Señoras y Señores, Miembros del Directorio Ejecutivo, gracias por su consideración.
Fuente: FMI
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El FMI elige a Christine Lagarde como Directora Gerente de la institución


Comunicado de Prensa No. 11/259 (S) 
28 de junio de 2011
El Directorio Ejecutivo del Fondo Monetario Internacional (FMI) eligió hoy a la Sra. Christine Lagarde como Directora Gerente de la institución y Presidenta de su Directorio Ejecutivo por un período de cinco años a partir del 5 de julio de 2011.
La Sra. Lagarde sucede al Sr. Dominique Strauss-Kahn, y es la primera mujer nombrada para el cargo máximo del FMI desde la creación de la institución en 1944:
La selección de la Sra. Lagarde por los 24 integrantes del Directorio Ejecutivo que representan a los 187 países miembros de la institución concluye el proceso de selección iniciado por el Directorio Ejecutivo el 20 de mayo de 2011 (véase el Comunicado de Prensa No. 11/191).
 Conforme a los procedimientos acordados, el Directorio convino en reunirse con los dos candidatos al cargo de Director Gerente, el Sr. Agustín Carstens y la Sra. Lagarde. Los candidatos mantuvieron reuniones bilaterales con los directores ejecutivos, así como con el Directorio Ejecutivo, del 20 al 23 de junio. En estas reuniones, el Sr. Carstens y la Sra. Lagarde tuvieron la oportunidad de presentar toda la información pertinente sobre sus candidaturas específicas.
El Directorio Ejecutivo convino en que ambos candidatos presentaban un alto nivel de calificaciones y que el objetivo era seleccionar a uno por consenso. Teniendo en cuenta el perfil del candidato que se había establecido, el Directorio Ejecutivo, tras considerar toda la información pertinente sobre las candidaturas, procedió a elegir a la Sra. Lagarde por consenso. El Directorio Ejecutivo espera que la Sra. Lagarde lidere eficazmente el Fondo Monetario Internacional como su próxima Directora Gerente.
El Director Gerente es el jefe del personal operativo del FMI y el Presidente del Directorio Ejecutivo. En el cumplimiento de sus funciones, cuenta con la asistencia de tres Subdirectores Gerentes. El FMI está integrado por 187 países miembros y su personal está formado por alrededor de 2.700 funcionarios procedentes de más de 140 países.
La Sra. Lagarde, de 55 años de edad, ciudadana de Francia, ha ocupado el cargo de Ministra de Economía de Francia desde junio de 2007. Previamente fue Ministra de Comercio Exterior de Francia durante dos años. La Sra. Lagarde ha tenido una larga y destacada carrera como abogada especializada en derecho laboral y competencia, y como socia del estudio jurídico internacional Baker & McKenzie, donde fue elegida Presidenta por los socios en octubre de 1999. La Sra. Lagarde ocupó el cargo máximo de este estudio jurídico hasta 2005 cuando fue nombrada para su primer cargo ministerial en Francia.
La Sra. Lagarde es Licenciada por el Instituto de Estudios Políticos (IEP) y por la Facultad de Derecho de la Universidad de París X, donde fue profesora universitaria antes de incorporarse a Baker & Mckenzie en 1981.

Véase información adicional sobre el proceso de selección del Director Gerente en:
Fuente: FMI 
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PLAN DE TRABAJO DEL FMI
Lagarde bosqueja una agenda de cinco puntos para el FMI
Boletín Digital del FMI,6 de julio de 2011 

 La recuperación mundial sigue siendo dispar, con un desempleo excesivamente alto en algunas economías avanzadas
 El FMI debe vigilar la creciente interconectividad de la economía mundial
 A Lagarde le interesa mejorar el sistema de gobierno y lograr mayor diversidad en el FMI

Al asumir sus funciones como Directora Gerente del FMI, Christine Lagarde trazó una agenda de cinco puntos para revigorizar el FMI y garantizar que la institución, integrada por 187 países miembros, siga cumpliendo una función fundamental para la economía mundial.

Dirigiéndose a los periodistas en su primera conferencia de prensa, Lagarde observó que la recuperación de la economía mundial sigue siendo dispar, con niveles de desempleo todavía elevados en algunos países.
Afirmó que el mundo enfrenta el problema de una deuda soberana cada vez mayor en algunas economías avanzadas, mientras que en los mercados emergentes existe el riesgo de sobrecalentamiento y un posible proceso inflacionario, que ya constituye una amenaza para algunos países de bajo ingreso.

“Estamos frente a un panorama mejor que el de hace dos años, pero claramente el proceso de recuperación es dispar”, afirmó Lagarde, quien asumió su nuevo cargo el 5 de julio.

La ex Ministra de Economía de Francia mencionó tres categorías de problemas que se les plantean al FMI y a la economía mundial y dos grupos de temas que deben abordarse para mejorar la eficacia y el funcionamiento del organismo. Los tres problemas externos comienzan con la letra “C”:

Conectividad. El FMI debe vigilar atentamente la creciente interconectividad de la economía mundial y advertir sobre la posible propagación de efectos de contagio de una economía a otra. “Hemos visto durante la crisis que todos los países, todos los sectores, las industrias, los servicios y las finanzas están estrechamente interconectados unos con otros y todos ellos entre sí. Debemos abordar esa interconectividad”.

Credibilidad. Para que el FMI tenga credibilidad, su análisis y su labor deben ser francos, fiables e imparciales. “No hay una única categoría de países que merezca ser objeto de un tratamiento especial, y otra que deba ser tratada con rigor. Imparcialidad e igualdad de condiciones son términos que me oirán repetir una y otra vez”.

Complementariedad. El FMI debe estudiar la economía de un país no solo a partir de los indicadores macroeconómicos tradicionales, como el déficit fiscal. También es preciso tener en cuenta otros factores, como el nivel de empleo y las cuestiones sociales.
El FMI debe trabajar con otros organismos internacionales, como los que se especializan en temas relativos al trabajo o al comercio, sostuvo Lagarde.
Al referirse a la forma en que se gobierna el FMI, Lagarde dijo que desea elevar el grado de legitimidad y diversidad de la institución, creada en 1944.

Legitimidad. Lagarde expresó que los países miembros del FMI deben concretar las reformas de 2010 orientadas a mejorar el sistema de gobierno de la institución y dar a los principales mercados emergentes y a los países de bajo ingreso mayor voz en el organismo.

Diversidad. Siendo la primera mujer nombrada para ocupar el cargo máximo del FMI, Lagarde afirmó que la diversidad no es solo una cuestión de género. “Implica lograr más participación y compromiso, derribar barreras, eliminar obstáculos, de modo que todos los participantes puedan realmente debatir e intervenir en las decisiones. Y eso tiene que ver con cuestiones de género. Tiene que ver con el origen geográfico. Tiene que ver con la cultura. Tiene que ver con la trayectoria académica o profesional”.

Lagarde, ex presidenta del estudio jurídico internacional Baker & McKenzie, elogió al Primer Subdirector Gerente John Lipsky, quien asumió la conducción del FMI luego de la renuncia de Dominique Strauss-Kahn. Lo describió como un excelente defensor y vocero del organismo y como una persona sólida e íntegra que aportó carisma y optimismo en las semanas previas.

El objetivo del FMI, expresó, es restaurar la estabilidad de la economía mundial tras la peor crisis económica registrada desde la Gran Depresión, “contribuir a recuperar la estabilidad donde haya situaciones de inestabilidad, que hoy abundan, y a garantizar que las economías del mundo trabajen mejor para brindar a la gente un mayor bienestar

Fuente: FMI

sábado, 16 de julio de 2011

El movimiento de los Indignad@s y sus perspectivas

Entrevista con Josep Maria Antentas y Esther Vivas
Por: Jean-Philippe DivèsTout est à Nous, 16-07-2011
Más allá de las particularidades de cada país, aquello que pasa tanto en el Estado español como en Grecia, después de la irrupción de las revueltas en el mundo árabe, tendrá repercusiones en todo el continente. De aquí la importancia de analizar en profundidad la realidad y el potencial de estas grandes movilizaciones. Esther Vivas y Josep Maria Antentas, nos dan aquí su opinión sobre el significado del movimiento de los “Indignad@s”.

¿Cómo definiríais las características centrales de este movimiento?

Josep Maria Antentas: El movimiento empezó absolutamente por sorpresa. Las manifestaciones del 15 de mayo (15M) fueron mucho mayores de lo esperado y la arrancada de las acampadas fue espontánea. Desde el comienzo de la crisis, la reacción social había sido muy débil. Finalmente todo estalló de forma inesperada, “intempestiva” como diría Daniel Bensaïd. Y como casi siempre que empieza un gran movimiento social lo ha hecho con la juventud como protagonista en su fase inicial, y con formas de protesta innovadoras y disruptivas. Expresa la radicalización social más importante como mínimo, desde hace más de diez años, cuando emergió el movimiento antiglobalización, aunque ahora, en plena crisis, la profundidad social y territorial del movimiento es mayor.

Esther Vivas: El movimiento del 15 de mayo tiene un doble eje de crítica. Por un lado, la clase política y, por el otro, los poderes económicos y financieros, como bien resume el lema “No somos mercancías en manos de políticos y banqueros”. Las revueltas en el mundo árabe han sido un referente y así lo ponen de manifiesto las ocupación de plazas y las acampadas, tomando como ejemplo, entre otras, la Plaza Tahrir. Estas han sido una palanca para impulsar futuras movilizaciones y un altavoz para amplificar las presentes. Han actuado como referente simbólico y como base de operaciones y no han sido un fin en sí mismas. Internet y las redes sociales, twitter y facebook, han jugado un papel clave como espacio de discusión, de politización y de formación de una identidad y un acervo compartido, más allá de ser un instrumento al servicio de la movilización social.

Desde el exterior, uno tiene la impresión de que la ruptura con el movimiento obrero organizado, sindicatos y partidos, es todavía más importante que en Grecia… ¿Qué pasó con los sindicatos después de la huelga general del 29 de septiembre del año pasado?

Esther Vivas: Después de la huelga general del 29 de septiembre los sindicatos mayoritarios volvieron a su práctica habitual de desmovilización. La huelga general fue un paréntesis en el tiempo y no significó un cambio de orientación. En enero, CCOO y UGT y el Gobierno firmaron el acuerdo sobre la reforma de las pensiones, que aumentaba los años de cotización para cobrar la pensión. Esto cerró brutalmente cualquier expectativa de movilización sindical. Los sindicatos mayoritarios han quedado desconcertados por un movimiento que no preveían y que los interpela. Ahora está por ver cual será su reacción y si el movimiento será suficientemente fuerte para forzar algún de tipo de giro por su parte. En muchas acampadas, como la de Barcelona, ha salido claramente la petición de una huelga general, y también la voluntad de “llevar la indignación a los centros de trabajo”, donde todavía hay mucho miedo y resignación.

Josep Maria Antentas: El movimiento expresa un rechazo frontal a las políticas del gobierno Zapatero. Izquierda Unida ha manifestado sus simpatías por las protestas pero en general ha sido muy exterior a las mismas, sin un vínculo militante real. La izquierda extraparlamentaria y algunos sindicatos alternativos, sí que han estado presentes en el movimiento, junto con multitud de personas no organizadas o colectivos sociales. Los sectores en lucha, como los trabajadores de la sanidad en Catalunya, movilizados contra los recortes, han tenido también un rol activo y visible.

Con el desarrollo de la movilización, ¿hay un avance en las reivindicaciones y en el nivel de conciencia?

Esther Vivas: La jornada de movilizaciones del 19 de junio (19J) mostró como el movimiento se desplazaba a la izquierda y profundizaba en sus reivindicaciones. Algunos de los eslóganes más recurrentes en muchas de las manifestaciones fueron las críticas dirigidas al Pacto del Euro, contra los recortes sociales, a la banca y también la demanda de una huelga general. El ambiente de radicalización se observa, aunque de una manera imprecisa y difusa, en gritos como “la revolución empieza aquí”, cantada en muchas acampadas. Otro momento clave de radicalización política fue la jornada del 15 de junio, cuando en Barcelona se intentó bloquear el Parlament de Catalunya, durante el debate parlamentario de los presupuestos del Gobierno catalán y donde se planteaban los recortes sociales más importantes desde la democracia.

Josep Maria Antentas: El movimiento desde su comienzo ha pasado por varias pruebas, que le han permitido madurar y profundizar en su discurso, como por ejemplo la victoria ante el intento de desalojo en Barcelona el pasado 27 de mayo o la criminalización sufrida tras el bloqueo al Parlament de Catalunya el 15 de junio. La denuncia a la utilización del déficit como una excusa para recortar derechos está presente en la política del movimiento. En el caso de Catalunya, por ejemplo, el rechazo a los presupuestos del Gobierno catalán que incluyen fuertes recortes en sanidad y educación ha sido uno de los aspectos clave del movimiento.

En vuestra opinión, ¿qué va a quedar de este movimiento? ¿Hay posibilidades que subsistan formas de estructuración más permanentes? 

Esther Vivas: A partir de las primeras acampadas y ocupaciones de plazas en grandes ciudades, el ejemplo se extendió a ciudades medias y pequeñas, así como a los barrios de las grandes urbes. También se han establecido coordinaciones de asambleas de pueblos y barrios. Y éstas constituyen, de hecho, unos de los principales logros organizativos del movimiento. Esperamos un otoño caliente con nuevas movilizaciones, como la jornada del 15 de octubre, y con luchas concretas frente a los recortes sociales.

Josep Maria Antentas: No estamos ante un movimiento coyuntural, sino ante la punta del iceberg de una previsible nueva oleada de movilizaciones. El 15M y las acampadas han sido la primera sacudida y han actuado como lanzadera. En estas semanas, el movimiento se ha ampliado, diversificado social y generacionalmente, y se ha arraigado territorialmente. El éxito de la jornada de manifestaciones del 19J lo mostró claramente. En menos de un mes el crecimiento cuantitativo y cualitativo ha sido muy grande.

¿Cuál es el impacto sobre el panorama político en el Estado español? ¿Significa o puede provocar cambios importantes?Josep Maria Antentas: El movimiento surgido el 15M ha tenido un fuerte impacto en la opinión pública y ha gozado de una gran centralidad mediática. Nadie esperaba el enorme éxito del 15M y menos aún lo que vendría después. Han sido unas semanas que han cambiado el paisaje político social del conjunto del Estado español. Son una muestra del rechazo a las políticas aplicadas por el Gobierno Zapatero y también una señal muy clara a la derecha, que aspira a ganar las próximas elecciones generales, de que va a encontrarse con un panorama de agitación social cuando llegue al poder.

Esther Vivas: Estas movilizaciones significan, sin duda, un punto de inflexión y el inicio de una nueva etapa. Muchas personas han dicho que “nada será como antes”, y así es. El movimiento ha conseguido poner fin a la pasividad resignada y al desánimo que hasta ahora imperaba. El presente nos ha abierto una brecha de esperanza en el futuro.

+info: http://esthervivas.wordpress.com

La crisis ideológica del capitalismo occidental

Por: Joseph StiglitzProject Syndicate, 12-07-2011
Tan sólo unos años atrás, una poderosa ideología  –la creencia en los mercados libres y sin restricciones– llevó al mundo al borde de la ruina. Incluso en sus días de apogeo, desde principios de los años 80 hasta el año 2007, el capitalismo desrregulado al estilo estadounidense trajo mayor bienestar material sólo para los más ricos en el país más rico del mundo. De hecho, a lo largo de los 30 años de ascenso de esta ideología, la mayoría de los estadounidenses vieron que sus ingresos declinaban o se estancaban año tras año.


Es más, el crecimiento de la producción en los Estados Unidos no fue económicamente sostenible. Con tanto del ingreso nacional de los EEUU yendo destinado para tan pocos, el crecimiento sólo podía continuar a través del consumo financiado por una creciente acumulación de la deuda.


Yo estaba entre aquellos que esperaban que, de alguna manera, la crisis financiera pudiera enseñar a los estadounidenses (y a otros) una lección acerca de la necesidad de mayor igualdad, una regulación más fuerte y mejor equilibrio entre el mercado y el gobierno. Desgraciadamente, ese no ha sido el caso. Al contrario, un resurgimiento de la economía de la derecha, impulsado, como siempre, por ideologías e intereses especiales, una vez más amenaza a la economía mundial –o al menos a las economías de Europa y América, donde estas ideas continúan floreciendo.



En los EEUU, este resurgimiento de la derecha, cuyos partidarios, evidentemente, pretenden derogar las leyes básicas de las matemáticas y la economía, amenaza con obligar a una moratoria de la deuda nacional. Si el Congreso ordena gastos que superan a los ingresos, habrá un déficit, y ese déficit debe ser financiado. En vez de equilibrar cuidadosamente los beneficios de cada programa de gasto público con los costos de aumentar los impuestos para financiar dichos beneficios, la derecha busca utilizar un pesado martillo –no permitir que la deuda nacional se incremente, lo que fuerza a los gastos a limitarse a los impuestos.


Esto deja abierta la interrogante sobre qué gastos obtienen prioridad –y si los gastos para pagar intereses sobre la deuda nacional no la obtienen, una moratoria es inevitable. Además, recortar los gastos ahora, en medio de una crisis en curso provocada por la ideología de libre mercado, simple e inevitablemente sólo prolongaría la recesión.



Hace una década, en medio de un auge económico, los EEUU enfrentaba un superávit tan grande que amenazó con eliminar la deuda nacional. Incosteables reducciones de impuestos y guerras, una recesión importante y crecientes costos de atención de salud –impulsados en parte por el compromiso de la administración de George W. Bush de otorgar a las compañías farmacéuticas rienda suelta en la fijación de precios, incluso con dinero del gobierno en juego– rápidamente transformaron un enorme superávit en déficits récord en tiempos de paz.



Los remedios para el déficit de EEUU surgen inmediatamente de este diagnóstico: se debe poner a los Estados Unidos a trabajar mediante el estímulo de la economía; se debe poner fin a las guerras sin sentido; controlar los costos militares y de drogas; y aumentar impuestos, al menos a los más ricos. Pero, la derecha no quiere saber nada de esto, y en lugar de ello, está presionando para obtener aún más reducciones de impuestos para las corporaciones y los ricos, junto con los recortes de gastos en inversiones y protección social que ponen el futuro de la economía de los EEUU en peligro y que destruyen lo que queda del contrato social. Mientras tanto, el sector financiero de EEUU ha estado presionando fuertemente para liberarse de las regulaciones, de modo que pueda volver a sus anteriores formas desastrosas y despreocupadas de proceder.



Pero las cosas están un poco mejor en Europa. Mientras Grecia y otros países enfrentan crisis, la medicina en boga consiste simplemente en paquetes de austeridad y privatización desgastados por el tiempo, los cuales meramente dejarán a los países que los adoptan más pobres y vulnerables. Esta medicina fracasó en el Este de Asia, América Latina, y en otros lugares, y fracasará también en Europa en esta ronda. De hecho, ya ha fracasado en Irlanda, Letonia y Grecia.



Hay una alternativa: una estrategia de crecimiento económico apoyada por la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional.



El crecimiento restauraría la confianza de que Grecia podría reembolsar sus deudas, haciendo que las tasas de interés bajen y dejando más espacio fiscal para más inversiones que propicien el crecimiento. El crecimiento por sí mismo aumenta los ingresos por impuestos y reduce la necesidad de gastos sociales, como ser las prestaciones de desempleo. Además, la confianza que esto engendra conduce aún a más crecimiento.



Lamentablemente, los mercados financieros y los economistas de derecha han entendido el problema exactamente al revés: ellos creen que la austeridad produce confianza, y que la confianza produce crecimiento. Pero la austeridad socava el crecimiento, empeorando la situación fiscal del gobierno, o al menos produciendo menos mejoras que las prometidas por los promotores de la austeridad. En ambos casos, se socava la confianza y una espiral descendente se pone en marcha.



¿Realmente necesitamos otro experimento costoso con ideas que han fracasado repetidamente? No deberíamos, y sin embargo, parece cada vez más que vamos a tener que soportar otro. Un fracaso en Europa o en Estados Unidos para volver al crecimiento sólido sería malo para la economía mundial. Un fracaso en ambos lugares sería desastroso –incluso si los principales países emergentes hubieran logrado un crecimiento auto-sostenible. Lamentablemente, a menos que prevalezcan las mentes sabias, este es el camino al cual el mundo se dirige.

El autor es profesor de la Universidad de Columbia, Premio Nobel de Economía y autor de “Freefall: Free Markets and the Sinking of the Global Economy”.


Fuente: http://cl.m.globedia.com/joseph-stiglitz-crisis-ideologica-capitalismo-occidental

domingo, 10 de julio de 2011

15M y la ciudadanía universal emergente

09-07-2011
Intervención del autor para ¡¡Indignados Puerto Real!! 06.07.11
Quiero comenzar dando os las gracias a vuestra generación, la que está protagonizando el cambio más profundo en toda la historia de la Humanidad: elevando la conciencia de pertenecer a una gran familia que es la humanidad, que somos fruto y la parte consciente de la Vida con mayúsculas en este sistema integrado que es nuestra aldea común, Gaia, que tenemos que defender y respetar. La generación que está haciendo emerger dos conceptos jurídicos nuevos que lo cambian todo: ciudadanía universal y el reconocimiento de la Madre Tierra como sujeto de derechos.
Los indignados hemos ganado una batalla decisiva, la de imponer los temas a debatir en las agendas públicas. Así se marca el terreno de la Política con mayúscula, y quién lo consigue ya ha ganado la mitad de la partida.

La batalla en la que los indignados nos hemos impuesto tiene cuatro dimensiones:
La primera es la de centrar el punto de vista en nuestra razón de ser, la indignación. ¿Quién no está indignado? Estamos indignados los desempleados y precarios; padres y madres de los mismos, que vemos como el actual sistema no da respuesta ni posibilidades a las necesidades vitales de las nuevas generaciones; funcionarios de Hacienda que ven el injusto reparto de las cargas; personal sanitario, profesorado, que ven como se degrada lo público sólo para que unos pocos ganen más dinero; agricultores, ganaderos y pescadores, autónomos y pymes que ven como sólo se resuelven los problemas a los financieros especuladores y, por el contrario, ellos cada vez tienen más difícil sobrevivir con su trabajo; y una lista interminable de más del 99% de la sociedad, aunque todavía algunos no son conscientes de la necesidad de manifestar nuestra indignación en calles y plazas públicas.
La segundaponer el acento en lo que no somos. No somos políticos ni sindicalistas pervertidos por el actual sistema. No rechazamos la política sino que la exigimos como el debate y la acción de la sociedad activa y consciente en los asuntos comunes; como la acción en defensa del interés general que no puede ser otro que el Bien común de la comunidad y no el de la oligarquía social avarienta e insolidaria que todo lo quiere sólo para ella.
La tercerallamar la atención sobre lo que no queremos: no queremos recortes sociales, ni que la crisis la paguemos quienes no somos responsables de ella, no queremos políticos corruptos, ni privilegiados. ¡¡Queremos una economía para la Vida donde las necesidades de las personas tengan prioridad sobre la avaricia de unos pocos!!
El cuarto pilar es el método: la protesta pacífica, no somos violentos. Intentaron quitarnos este carácter pacífico con los mossos (policía autonómica catalana) infiltrados de paisano con los incidentes de Barcelona del 15-J, pero tuvieron la respuesta pacífica de los videos en Internet y el mayor autocontrol de las formas en las diversas manifestaciones del 19-J que dejó claro ante toda la opinión publicada quienes son los verdaderos violentos. Otra gran victoria de los ¡¡Indignados!!
Esto explica la simpatía mayoritaria de más del 80% de la ciudadanía española que las encuestas como la de Metroscopia reflejan.
Tenemos, sin embargo, que dar las respuestas en positivo para analizar nuestro movimiento y dimensionar realmente su importancia. No se trata de quiénes no somos, sino de quiénes somos. No se trata de qué no queremos, sino de qué queremos. No se trata de con qué método aspiramos a conseguirlo, sino de qué hacemos de verdad. Y ello siendo conocedores de que damos las respuestas sobre la marcha sin darnos cuenta del sentido último de nuestros pasos, y que estas posibles respuestas están abiertas a discusión, por lo que os traslado la visión que de ellas tenemos en ATTAC Andalucía.

Cuando los padres fundadores de EE UU aprobaron la Declaración de Independencia, donde surge por primera vez el concepto de ciudadanía contrapuesto al de súbdito y es el primer documento político del sistema capitalista, no hubo aplausos ni vítores. Se hizo un gran silencio. Eran consciente de que aquel paso no tenía marcha atrás. Pero ¿a donde los conduciría? Nadie lo sabía. Lo mismo al paredón, a las mazmorras de Londres o al nacimiento de un nuevo Estado y de un nuevo tiempo para la humanidad, como así terminó siendo.

La libertad es la conciencia de la necesidad. Somos libres para decidir con conocimiento y conciencia sobre los pasos que den respuesta a las necesidades que tenemos en cada momento. ¿En qué consiste la libertad de una embarazada que ha roto aguas y le llega el parto? En aceptarlo con conciencia de su imperiosa necesidad y llevarlo con la serenidad y la tranquilidad de que todo terminará bien. La misma libertad que tiene la oruga a la que le llega el momento de hacer la crisálida para transformarse en mariposa. Podemos caer en la histeria y la desesperación e intentar parar los procesos, y estaremos provocando el aborto y la muerte.

La humanidad esta de parto de un nuevo tiempo para la humanidad. El 15M en España es parte de las contracciones de este parto. ¿Y qué nos respondería un naciente dentro del útero materno si le preguntáramos qué espera encontrar tras el canal del parto? Que toda su existencia la ha desarrollado allí dentro y no conoce otra cosa, pero que sabe que ya no puede seguir igual, que quedarse es morir; que no queda más remedio que colocarse adecuadamente para emprender el camino a lo desconocido; que iremos conociendo y creando la nueva vida a medida que avancemos. ¿A dónde va el 15M? ¡¡A construir el futuro: otro mundo mejor posible, necesario y urgente!!

Identidad del movimiento.
Un movimiento como este que es espontáneo y carece de líderes visibles convoca a personas diversas provista de las mejores intenciones. ¿De qué fuentes ideológicas se nutre? En el campo ideológico-moral, la autoridad indiscutible es Stéphane Hessel, el nonagenario autor de ¡¡Indignaos!! Es la referencia intelectual más importante del movimiento del que recibe su propia denominación. A esta referencia se añade en el campo económico las propuestas de ATTACi, Economía Crítica, Taifa, movimiento por el decrecimiento, por una Renta Básica de ciudadanía, contra los embargos por las hipotecas como estafa bancaria, contra las privatizaciones y en defensa de lo público y por el libre uso de Internet contra la Ley Sinde, etc. Es decir, movimientos de resistencia a las políticas neoliberales que han ido surgiendo en los últimos tiempos contra la mercantilización de todos los aspectos de la vida. De ahí que desde un primer momento se vinculara a través del tiempo con el Mayo francés de 1968: contra los valores de una sociedad de despilfarro y consumo desmedido basado en el individualismo, egoísmo, vanidad y envidia. Una sociedad que sustituye a las personas por “consumidores”.

¿Qué queremos, que nos proponemos?
En el campo político en busca del mínimo denominador común de la indignación ciudadana: listas abiertas, reforma electoral para dar más representatividad, fin de los privilegios de los políticos, fuera los imputados por corrupción... y, un referéndum sobre la forma de Estado. Partiendo de una clara verdad, el verdadero poder de hoy no son los monarcas absolutos del S XVIII a los que había que neutralizar con la división de poderes, sino el poder dictatorial del capital que pervierte la esencia de la democracia a través del control económico de los medios de comunicación de masas, la desinformación y manipulación de la opinión pública, la financiación de las campañas electorales de los partidos políticos y la corrupción de políticos y líderes de partidos y sindicatos. La democracia representativa actual no nos representa. ¡¡Queremos democracia participativa!! Queremos sentirnos partícipe de incidir y crear nuestro propio futuro.

¿Qué es la democracia real para los indignados, qué hacemos?
Las propuestas políticas se concretan en dos epígrafes, la eliminación de los privilegios de la clase política y las propuestas sobre libertades ciudadanas y participación política.
En el campo económico y social, además de las propuestas genéricas, los indignados nos hemos posicionado en un extenso documento (41 páginas) contra el Pacto del Euro. Que se rechace cualquier recorte, que se nacionalice la banca, que se aumenten los impuestos a quienes ahora no los pagan y son los insolidarios, los 125.000 de más alta renta en España, y negarnos a pagar la deuda financiera internacional de los Estados exigiendo que se audite por ilegítima. ¡¡No debemos nada!! ¡¡No venderemos nada!! ¡¡No pagaremos nada!!

Se acusa al 15M desde los ideólogos del propio sistema de izquierdismo revolucionario poco elaborado y menos realizable. Ausencia total de propuestas viables. Populismo, demagogia y explotación de los sentimientos antipolíticos, sustituyéndolos por no se sabe muy bien qué modalidades de democracia directa. 
¿Qué hacemos? ocupamos plazas, discutimos manifiestos y tomamos la calle. 
Pero ¿cómo se van a canalizar políticamente esas propuestas? ¿Sin partidos? ¿Con un partido de indignados? Con estas exigencias lo que reclaman es que nos integremos en el sistema. Que claudiquemos en nuestras exigencias de un verdadero cambio de paradigma. Que aceptemos los mecanismos de representación indirecta del parlamentarismo actual, que no olvidemos es el sistema parlamentario de los que poseen dinero en cantidad y con él Poder. Somos ciudadanos “iguales” políticos pero desiguales sociales y económicos, y cada vez más “consumidores” sin derechos reales como ciudadanía.

15M y ciudadanía universal
El 15M no se entiende sin el mayo francés, sin las luchas antineoliberales latinoamericanas, sin la revolución silenciada de Islandia, sin las luchas de los pueblos árabes en Túnez y Egipto, sin la lucha y huelga generales de Grecia y las movilizaciones europeas contra la política neoliberal de la UE, sin los 69 países del mundo que se han solidarizado con él. Tiene un marcado carácter internacional. Por eso quienes desde la buena fe pero desde posicionamientos políticos partidistas, que se mueven sólo dentro del marco electoral del Estado-nación España, reducen su potencialidad transgresora y antisistema con reivindicaciones políticas “locales”.

El 15M se inserta en una movilización mundial que junto a las anteriores mencionadas se encuentran la de los países africanos sub-saharianos, las de EE UU, las de China, las de Portugal, Francia, Italia y otros países europeos; las de India y Brasil que aunque “crecen” medido en PIB son cada vez más desiguales, injustos e insostenibles.

Vivimos el final del capitalismo como modo de producción hegemónico, porque es vital para la humanidad que así ocurra. Pero no caerá sólo. Tiene que ser el conjunto de la ciudadanía mundial, con su voluntad y decisión, con su movilización, quién lo haga caer. Tenemos que recuperar el equilibrio y la armonía entre el paradigma ideológico dominante, los sentimientos, emociones y valores, la ética social, la satisfacción de las necesidades básicas de la humanidad y un Poder político-militar y social legítimo basado en la implicación y participación en las políticas públicas de la ciudadanía, en una amplia y profunda democracia participativa en el seno de la humanidad. Y el equilibrio y la armonía entre la humanidad y Gaia, la Gran Madre Virgen, la biosfera de la Tierra.

Se comenzó con la siembra de las ideas. Otro mundo es posible, necesario y urgente. Después las ideas se transforman con los sentimientos, emociones y valores en el corazón de las personas. Posteriormente es necesario que este otro mundo posible desarrolle las ideas de su sistema productivo, financiero y distributivo alternativo. Y esta es la tarea ahora del Buen Vivir. Hay que desarrollar los ejes esenciales de una Economía por y para la Vida, y como elemento esencial de ella los fundamentos de un sistema financiero alternativo para el Buen Vivir. Cuando el tiempo se haya cumplido, si las ideas se extiende por toda la ciudadanía del mundo la movilización será increíble, y la conciencia de ciudadanía universal dará un salto irreversible. Por último, la elaboración de las nuevas leyes, la primera Constitución del Mundo donde se determinen los ámbitos de competencia por niveles territoriales y la universalización de los seis elementos básicos: la construcción de un mundo ecológico, con igualdad de género, imperio de los derechos humanos, realización de las personas en una Economía para la Vida, convivencia pacífica intercultural y democracia participativa. Esta tarea debe estar coordinada por un/a defensor/a a ultranza de la democracia participativa, ya que debe impregnar toda legislación a todos los niveles porque es la garantía para que los demás elementos esenciales también se den y perduren en el tiempo.
No disponemos de una teoría de la transición y del cambio político, pero el universo vive de emergencia. En emergencia se da algo sorprendente: energías que se van acumulando y de repente aparece un salto cualitativo. Vivimos una de estas emergencias: la fase planetaria de la conciencia y la unificación de la especie humana, reunida en una gran familia en la misma casa común, el planeta Tierra, y el retorno al sentido común y a los valores éticos para organizarnos y autogobernarnos.

Hoy la clave para avanzar está en aglutinar a todas las sociedades sobre la implantación de un Impuesto a las Transacciones Financieras (ITF) internacionales y la eliminación de los centros offshores y paraísos fiscales. Exigir el ITF implica denunciar la injusticia fiscal existente, la desigualdad, irracionalidad e inmoralidad suicida en la que estamos; implica la urgente necesidad de una revolución ética y extender la indignación social. Conseguirlo implica la gestación de órganos gestores que se encarguen de su implantación, gestión y cobro, así como, de los criterios de controles y rendición de cuentas del mismo. Lo que es igual a establecer y desarrollar órganos de democracia global. Exigirlo es poner en marcha el proceso de cambio del actual sistema a otro mundo mejor, el del Buen Vivir que nace exigiendo el reconocimiento jurídico de los derechos de la Madre Naturaleza y una ciudadanía universal como nuevo Poder soberano sobre el que edificar el primer Gobierno democrático, legítimo y transparente de nuestra casa común, nuestra Pacha Mama, el sistema integrado de Vida al que pertenecemos, nuestra y nosotros suyos, Gaia.

Fernando Moreno Bernal. Presidente ATTAC Andalucía
Nota:
i Moreno, Fernando. “El sol existe. Alternativas de ATTAC a la globalización neoliberal y el poder de los mercados”. 03.02.2011 “hay que seguir sembrando en el desierto sin desmayo para que cuando llegue la lluvia, el tsunami de la indignación social, la semilla esté en su sitio.” http://www.attac.es/el-sol-existe-alternativas-de-attac-a-la-globalizacion-neoliberal-y-el-poder-de-los-mercados / 

Discurso de orden ante la Asamblea Nacional, Sesión Solemne por el Bicentenario de la Independencia

Caracas, 8 de julio de 2011Algo formidable ocurría en Venezuela antes de 1811. Ríos de tinta se han vaciado sobre lo que ocurrió después y también sobre las causas de la Independencia. Muchas de esas tintas han discurrido lúcidamente y son bien conocidas, de modo que no hace falta evocarlas ahora. Mi enfoque va por otra ruta.
Los fenómenos culturales suelen preceder y sustentar los grandes acontecimientos políticos. Mencionaré tres ejemplos: la Revolución Francesa, precedida por la Ilustración; la Revolución Rusa, precedida por una sucesión de intelectuales que van desde los socialistas utópicos hasta Lenin, pasando por los nihilistas, Mijaíl Bakunin y sus anarquistas, los Socialistas Revolucionarios, etc. Y la Venezuela de la vuelta del siglo XVIII al XIX. No es casualidad que hayan emergido entonces la Escuela de Chacao, Francisco de Miranda, Simón Rodríguez, Andrés Bello, Simón Bolívar, Antonio José de Sucre, Juan Lovera y tantos otros que brillaron por la misma época.
Esas figuras no salieron de la nada, alguna temperatura propicia los dio como desenlace: salones, lecturas, aulas, discusiones, reflexiones, cavilaciones solitarias, intercambios, libros y periódicos que circularon, algunos clandestinos, todos sorbidos en aquel entorno colonial, soñolientos solo en apariencia, de una paz que había costado huesos destrozados y miembros encadenados cuando no despedazados de rebeldes, indios y negros evadidos de las haciendas, cumbes, rebeliones desde el Negro Miguel, José Leonardo Chirinos, Gual y España.
En la historia se puede aplicar aquella Ley de Lomonósov y Lavoisier de conservación de la materia, según la cual nada se crea ni se pierde, todo se transforma. O como decía José Ortega y Gasset: «La historia no se tomó el trabajo de pasar para que la ignorásemos», como solicitan algunos que promueven la amnesia colectiva como modo de vivir en un eterno presente, como las ardillas y la pereza de la Plaza Bolívar.
Aquella suerte de «milagro ático», como llamó Karl Marx a la Grecia de los grandes filósofos, que ocurrió sobre todo en Caracas, no fue una sucesión de eventos inconexos. Durante esas gestaciones de grandes cambios históricos se van alimentando en las entrañas de la sociedad procesos principalmente intelectuales y estéticos, que finalmente se descargan como una avalancha, sea pacífica, sea violenta. En cualquier caso se trata de desarrollos que implican cualquier grado de desequilibrio, tensión, conflicto, enfrentamiento, aún en el caso de que se desplieguen en paz, como en el actual proceso venezolano.
En esos ciclos las naciones van engendrando procesos coherentes y a la vez contradictorios, anotados por la dialéctica, hasta culminar en resultados que ponen a esas naciones por delante de las circunstancias que los produjeron. Así ocurrió, por ejemplo, en la Venezuela anterior a los sucesos del Caracazo. Un conjunto de intelectuales y artistas estuvieron formando durante no menos de tres décadas recursos conceptuales, simbólicos, estéticos, éticos, que guiaron al país hacia esos acontecimientos y los que vinieron luego, 1992 y finalmente lo que hoy vivimos viviendo.
En aquel desperezar colonial el orden social obedecía a una disciplina nerviosa, feroz, malhumorada, que no consentía mínimas transgresiones, ni puestas en duda. Pero fue para sorpresa de todos, aún hoy, incluso de ellos mismos, que los que fueron formados para ser administradores coloniales fueron no solo trasgresores sino que dirigieron la ruptura con el orden imperial. La Corona contaba con Bolívar, con Bello, con Miranda, con San Martín, con Artigas, con Martí, y con toda la innumerable legión de insurgentes, para tutelar los intereses de Su Majestad y de sus clases sociales aliadas. Pero algo salió mal y lo que salió mal es que el ser humano no es una relojería astronómica en que cada cuerpo celeste da vueltas como entonces se pensaba: de un modo cronometrado y tenaz. El ser humano no es así, ni siquiera la materia se comporta así, hay incertidumbre en el Universo, hay indeterminaciones, la Ley de Lomonósov-Lavoisier tiene su según y como. Y si el Universo no es como pensaba Pierre-Simon Laplace, un reloj terco y cabeza dura, mucho menos lo es el ser humano. Nada es fatal, todo es probabilístico.
Aquellos hombres, aquellas mujeres, fueron sacando de sí lo que luego pusieron por delante como iniciativas, ideas, actitudes, desafíos, audacias, arrojos, muchos de los cuales aún nos causan asombro, muchos de los cuales apenas comenzamos a entender cuando no los tenemos como materia pendiente. La Gramática de Andrés Bello, la que redactó «para uso de los americanos», es un monumento de la inteligencia humana que aún estamos por entender en su plenitud. Y eso por solo mencionar un ejemplo, para no discurrir por ese otro monumento que es la Colombeia, hoy al fin disponible para el mundo a través de Internet. O la obra de Bolívar, Sucre, Simón Rodríguez, Juan Germán Roscio y de tantos otros que nos dejaron una herencia que no es solo para nosotros, porque en Venezuela predomina una vocación generosa que nos lleva a no gozar lo que tenemos si no lo compartimos.
Pero también padecemos la mala costumbre de olvidar sin superar. Es así como podríamos enumerar caudales culturales que hemos ido abandonando por los caminos. Una de las estrategias de dominación imperial es desvalorizar al dominado y convencerlo de que no vale nada. Es así como nos han persuadido de que no hay peor país que Venezuela, que somos haraganes, pícaros, ineptos, violentos e inmorales. No hay nada en la nación, salvo tal vez su naturaleza, que se pueda rescatar. Es así como hemos echado al cesto la obra gigantesca de Andrés Bello, para solo mencionar a una ocurrencia notoria. Ya casi no leemos a Rómulo Gallegos. Es algo que estamos comenzando a superar, pues gracias a este proceso hemos ido rescatando valores que aún para algunos no merecen siquiera una mención piadosa. Es así como cierta porción de la juventud no entiende nada que no sea centro comercial. Son los que desfilan por las calles pidiendo libertad para peligrosos forajidos.
La España de 1811 era no solo el Imperio donde no se ponía el sol, sino el más poderoso que había existido hasta entonces sobre la Tierra. Una provincia pequeña en población se atrevió a desafiar la más alta tecnología militar de su época. Hay que ponerse en la perspectiva de aquellos tiempos en que no solo había que afrontar ejércitos bien armados y experimentados, bien alimentados y entrenados, con la moral que infunde la soberbia de siglos de dominación, sino con un sistema doctrinario bien asentado en dogmas defendidos con hogueras y textos sagrados que pocos se atrevían siquiera a poner en duda. Era lo más difícil: atreverse a adentrarse en libros excomulgados, que era pecado nada más leer. Era osar siquiera examinar ideas que ya venían marcadas como herejía, pero que la sociedad colonial, tal vez por eso mismo, se arriesgó a examinar, discutir, adoptar. A la humanidad le cuesta aún aceptar los obvios ideales de igualdad, fraternidad y libertad de la Revolución Francesa. El siglo XX vivió con el fascismo una masiva negación de esos ideales. El paradigma de que el ser humano no es lo que es por nacimiento sino que se hace fue repudiado en favor de la idea según la cual bastaba nacer ario o judío para ser celebrado o condenado al exterminio. Aún vivimos esas realidades no solo en Palestina sino aquí mismo en Venezuela, en donde hay quienes repudian a la mayoría en nombre de su nacimiento, el tinte de su piel o su modo de hablar, vestir y comer. Afortunadamente es esa mayoría despreciada la que hoy predomina y gobierna.
Y es gracias a ese desafío intelectual de 1811 como hoy en Venezuela no podemos concebir que haya por ahí entre nosotros, tal vez en esta misma cámara, un rey o una reina, a quien debemos llamar majestad y hacer una reverencia y hasta tal vez una genuflexión. Ninguna persona en esta cámara merecería de ninguna otra ese homenaje y lo que es más decisivo: ninguna persona pretendería merecerlo. Es más, cualquier exigencia de esa naturaleza no haría sino inspirar diversión. Esta república radical que bulle en nuestras mentes no tiene plena vigencia ni en Europa, su cuna, por ejemplo, en donde las multitudes aclaman bodas reales en medio de una pompa y circunstancia que contrastan con su actual infortunio económico.
No fue fácil concebir aquellas ideas como tampoco lo fue enarbolarlas y defenderlas. España nos envió lo que hoy llamaríamos sus tropas de élite, su armamento de última tecnología, al mando de estrategas que habían ganado sus galones venciendo ejércitos napoleónicos a quienes 40 siglos de historia contemplaban. No fue fácil, significó la muerte de una parte importante de la población, que algunos calculan en más de la mitad. Porque no solo enfrentaron ejércitos y sistemas ideológicos sino que la naturaleza se exasperó con ellos. La historia, se ha dicho, se vive primero como tragedia y luego como comedia. En aquella ocasión el alto clero predicó que el Terremoto de 1812 se debió al «pecado» de la Independencia. En 1999 los herederos ideológicos de aquel mismo clero predicaron que las inundaciones y deslaves que cubrieron gran parte del territorio nacional se debieron a que los venezolanos votamos el día anterior por la Constitución hoy vigente. ¿Es acaso coincidencia? No sé, es una duda que tengo.
En aquellos años la Guerra de Independencia americana, de la que Venezuela fue vanguardia, significó un hito en el devenir histórico. Esa independencia significó la declinación de unos imperios en favor de otros. Cambió el destino de todo un Continente. Fue tan radical aquel proyecto que aún nos cuesta una enormidad, como estamos viendo desde la frontera con los Estados Unidos hasta la Antártida. Cuánto cuesta reclamar hasta los derechos más elementales. Hay que ver lo que nos ha causado la audacia de dar alimentación, educación formal y salud a los que nunca las tuvieron en cantidad y calidad suficientes. Cómo se burlaron de la alfabetización, cómo rechazan a los mandatarios que tienen el atrevimiento de animar reformas, aun tímidas, que favorezcan a los que no tienen lo que tienen que tener. Es el método bonsái: apenas un país comienza a desarrollar sus potenciales viene el Imperio y troncha sus ramas y raíces, para que se mantenga subdesarrollado. Y luego nos culpan del subdesarrollo, claro.
Fuimos vanguardia en 1811 y lo somos ahora, desde 1989. Luis Britto García ha advertido que el Caracazo fue la primera rebelión contra el Fondo Monetario Internacional y el neoliberalismo. Desde hace dos años presenciamos lo que podríamos llamar un «Atenazo». Los atenienses, con el perro Lukánikos a la cabeza, protagonizan ahora lo que los caraqueños en 1989. Hasta Atenas está siguiendo el ejemplo que Caracas dio. Y no solo Atenas, sino la Puerta del Sol, Barcelona la de Cataluña, la Plaza de la Bastilla, los estudiantes de Londres y tantos otros, sin contar la rebelión de los estudiantes chilenos.
Las perspectivas económicas de Europa están cercadas ideológicamente por los dogmas neoliberales según los cuales no hay otro horizonte de lo concebible o, como decía Margaret Thatcher: «No hay alternativa» distinta a hacer más ricos a los ricos y más pobres a los pobres. Venezuela demuestra cómo se puede superar una crisis que ella no creó. Se impone a Grecia un paquete demasiado parecido al de 1989 en Venezuela como para que sea casualidad. Se exige austeridad a los pobres mientras la nueva Directora del FMI aumenta su sueldo en un 11%. Es que Mme Christine Lagarde no es pobre. En los Estados Unidos se ofrecen medidas de salvamento para la banca generadora de la crisis, mientras se echa a la calle a gente que ahora tiene que aprender a vivir sin itinerario.
He visto a europeos pedirme con lágrimas en los ojos que cuidemos esta revolución, diciéndome que somos la única esperanza que les queda. Tenemos una alta responsabilidad los venezolanos y venezolanas de hoy, como la tuvimos ayer. Por muchas razones, que no me atrevo a intentar dilucidar, a Venezuela le han tocado varios momentos cruciales de vigencia mundial, especialmente durante la Independencia, o cuando varias potencias europeas nos bloquearon en 1902 y ahora. No es casualidad que se hayan confabulado contra nosotros los 700 mil millones de dólares entre gastos militares y de inteligencia, la curia, el gran capital, los máximos forajidos del mundo. ¿Sorprende a alguien que algo de esos dólares manche algunas manos entre nosotros? Recientes revelaciones nos lo narran.
Nuestra osadía actual es, pues, comparable a la de 1811, cuando también desafiamos el mayor poder imperial conocido hasta entonces. Estamos, pues, acostumbrados ya a desafiar, y derrotar, imperios. Están todos invitados e invitadas a esta fiesta permanente, la más bella posible.
roberto.hernandez.montoya@gmail.com
Fuente: http://www.aporrea.org/tiburon/a126424.html