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martes, 17 de abril de 2012

¿Cumbres? Las de antes

Las diferencias entre el encuentro de Yalta de 1945 y el de Cartagena de este año ilustran cuánto ha cambiado el mundo.

Dos cumbres: Yalta, 1945 y Cartagena de Indias, 2012. En la primera participan tres jefes de Estado; en la segunda, 30. En la primera, Stalin, Churchill y Roosevelt decidieron cómo iban a dividirse el mundo. En la segunda, los líderes hablaron. Y no tomaron decisión alguna con consecuencias para la gente de las Américas. En cierto modo, esto es bueno. Ninguno de los presidentes en esta Cumbre, ni siquiera Barack Obama, concentra tanto poder como los tres líderes reunidos en Yalta. Para darse cuenta de cuánto ha cambiado el mundo, basta leer esta poética nota oficial de los organizadores del encuentro de Cartagena: "El colibrí vuela rápido y llega muy lejos. Es, quizás, la única especie del reino animal que atraviesa el continente con una técnica impecable de vuelo... denominador común de los países del Hemisferio, desde Alaska hasta la Patagonia. Por todo ello, la figura de un colibrí de alas multicolores fue elegida como el logosímbolo [sic] de la Cumbre". ¿Cuál habrá sido el logosímbolo de la Cumbre de Yalta?, me pregunté. Y sonreí al imaginarme la reacción de Stalin o Churchill al leer algo como esto. Sí; es un mundo distinto.

Por otro lado, es justo reconocer que la agenda oficial de la Cumbre de las Américas fue muy prometedora. Los jefes de Estado hablaron de pobreza e inequidad, desastres naturales, tecnologías de la información, seguridad ciudadana y la integración física del continente. Todos son temas válidos. Pero hay dos detalles importantes. El primero es que para avanzar en estos asuntos no hace falta una cumbre. Hay mucho que los países pueden hacer por su cuenta; de hecho algunos evidencian gran progreso. Pero no todos. Y los que siguen estancados no es a causa de sus vecinos. Los culpables del atraso son los mismos jefes de Estado que pronunciaron incandescentes discursos en la Cumbre. El segundo detalle es que los temas que más atención atrajeron no fueron estos asuntos prioritarios, sino otros sobre los cuales nadie espera que pase mucho: drogas y Cuba.
Sobre las drogas hay una buena noticia que ya ocurrió independientemente de la Cumbre: 2012 pasará a la historia como el año en que se levantó la prohibición para pensar en alternativas a la política sobre drogas que ha impuesto Estados Unidos. Esto no quiere decir que se vaya a abandonar una estrategia que claramente ha fracasado. Pero sí que ahora está permitido explorar otras posibilidades; que esto haya ocurrido en Cartagena es una señal de progreso. Y luego está Cuba. Varios presidentes están furiosos porque Cuba no está invitada a participar en la Cumbre de las Américas. El hecho de que este foro sea solo para países democráticos es, para ellos, un detalle irrelevante.
¿Qué tienen en común estos dos temas, las drogas y Cuba? Que ambos les permiten a los participantes en la Cumbre desviar la atención de sus propias fallas y dirigir el reflector hacia Estados Unidos. ¿Para qué hablar de la represión en Cuba, la libertad de prensa en Ecuador, el populismo argentino o la militarización de Venezuela si podemos hablar de Estados Unidos?
¿Cuál hubiese podido ser una agenda con consecuencias concretas? Aquí están dos posibles puntos:
1. El desarme latinoamericano. Esta es la región más homicida del planeta. Sufre de más muertos por armas de fuego que zonas del mundo que están en guerra. ¿Por qué no usar la Cumbre para que los presidentes de la región (después de denunciar a EE UU por sus criminales exportaciones de armamento) promuevan un plan para reducir el número de armas que tan libremente circulan y que están diezmando a su gente, especialmente a los jóvenes? Podrían lanzar una ambiciosa iniciativa que organice y movilice a madres, sindicatos, empresas, universidades, medios de comunicación, artistas y la sociedad en general para hacer de Latinoamérica una región con menos armas. Ingenuo, lo sé. Pero quizás más ingenuo aún es seguir sin hacer nada al respecto.
2. Inmigración. No me refiero a la disfuncional política inmigratoria de EE UU. Esa hay que reformarla. Pero, mientras eso sucede, ¿por qué los gobernantes de América Latina no hacen algo por mejorar la manera en la que sus países tratan a los trabajadores extranjeros de países vecinos? La inaceptable política de EE UU hacia los indocumentados es un dechado de virtudes comparada con las crueldades y abusos a los que son sometidos los inmigrantes pobres dentro de América Latina.
Estos son solo dos temas. Hay más. Pero no serán discutidos en las cumbres porque implican mirar hacia dentro y revelarle al mundo cosas horribles. Por eso es mejor hablar de los hermanos Castro y de la marihuana.

sábado, 14 de abril de 2012

Los BRICS y un orden mundial diferente

Cualquier análisis con un mínimo de realidad del actual escenario global apunta hacia el agotamiento del modelo de organización de los asuntos mundiales erigido alrededor de la hegemonía económico-financiera y político-militar del eje Washington-New York-Londres y sus apéndices europeos e israelitas. 


Definitivamente, las aspiraciones y necesidades del mundo cada vez más completo, interdependiente e interconectado del siglo XXI son incompatibles con la subordinación de las economías nacionales a un sistema financiero esencialmente privatizado, desregulado y convertido en un fin en si mismo, además de la sumisión de la agenda de las relaciones internacionales a las directrices emanadas de aquellos centros de poder, frecuentemente impuestas directa o indirectamente por el poder militar. Una consecuencia de estas transformaciones en curso es el surgimiento de los BRICS, como un vector con enorme potencial para construir un orden mundial diferente, tal y como se manifestó en la cuarta cumbre del grupo, realizada en Nueva Delhi, la semana antepasada.
De hecho, el mundo atraviesa un momento de inflexión histórica, análogo al presentado hacia finales de la II Guerra Mundial, cuando las perspectivas para la reconstrucción mundial del pos-guerra habían sido claramente esbozadas por el presidente norteamericano Franklin D. Roosvelt, sintetizadas en su célebre concepto de las “cuatro libertades” fundamentales que deberían ser disfrutadas por los pueblos del mundo: de expresión, de culto, de los avatares y del temor. Tal orientación estaba en el núcleo de su alianza estratégica con el premier británico Winston Churchill, a quien reiteró en varias ocasiones que los EUA no entrarían en un nuevo conflicto para preservar los imperios coloniales europeos. Desafortunadamente, con su muerte prematura en abril de 1945, se abrió el camino para los escenarios de la Guerra Fría, que, a pesar de los beneficios proporcionados por la relativa estabilidad del orden económico establecido en Bretton Woods, generó, también, una consolidación del sistema financiero y del complejo industrial-militar como centros de poder político, en especial, a partir de la década de 1970, proceso que condujo al actual impasse civilizatorio.
El surgimiento de los BRICS, como un bloque relativamente articulado en torno a ciertas cuestione estratégicas, en el cual un factor de gran importancia es un percepción cada vez más extendida acerca del creciente déficit en la justicia socioeconómica ocasionado por el status quo, que está en la raíz de la gran mayoría de las grandes convulsiones que han sacudido al planeta. Evidentemente, esta perspectiva se contrapone a la intención del Establishment dominante de preservar sus “privilegios recibidos” y, a pesar del carácter no confrontacionista del grupo, su mera existencia representa una amenaza a aquellos centros de poder, como se percibe por las ácidas y despreciativas reacciones divulgadas por la prensa anglo-americana.
Este tipo de reacciones fueron oportunamente registradas por el vice-presidente de Relaciones Institucionales de la empresa brasileña Embraer, Jackson Schneider, en entrevista al periódico The Times of India publicada el primero de abril pasado: “El BRICS no es una idea. Ya es una realidad. El equilibrio del orden mundial está cambiando. ¿Si el BRICS no tuviera fuerza, porqué el New York Times gasta tanta tinta y tiempo en nosotros?”.
En los días siguientes y posteriores a la cumbre de Nueva Delhi, el periódico neoyorkino fue uno de los muchos órganos vinculados al Establishment anglo-americano que publicó una vasta colección de artículos y editoriales sobre el grupo, la gran mayoría, despreciativos, aunque algunos denotaran una cierta cautela en cuanto a sus perspectivas y potenciales. Una de estas, fue la del columnista económico del Daily Telegraph londinense, Jeremy Warner, en la edición del 29 de marzo pasado:
(…) He asistido a esas reuniones de las naciones del BRICS en acción, y lo que tengo que decir es que no son, de modo alguno, impresionantes. Hay muy poco sentido de propósito e identidad común. De verdad, hacen parecer a la Unión Europea como un paradigma de paz y armonía. De día, hablan fuerte sobre acciones multilaterales para reorientar el campo de juego a favor de las naciones más pobres, mientras que en la noche, traman de manera vergonzosa enfrentarse unos con otros, frecuentemente, en conjunto con sus supuestos opresores económicos de Occidente. No hay virtualmente nada que los una, además del resentimiento y la sospecha del monopolio occidental, en parte, justificados, en parte, no. Les deseo buena suerte con su nuevo banco de desarrollo, pero cuando se trate de donde será construida la nueva presa, y quien la hará, es ahí donde saldrán chispas.
Siguiendo la línea de muchos analistas, hasta en los propios BRICS, que se apegan a la parte en detrimento del todo, lo que Warner refleja es una cierta sorpresa e incapacidad de ver un orden global que no esté subordinado a los intereses representados, predominantemente, a la City de Londres, Wall Street y el Pentágono.
A contracorriente, un comentarista que evaluó correctamente la situación fue el agudo Fyodor Lukyanov, editor en jefe de la revista Russia in Global Affairs y columnista de la agencia Novosti. En su columna del 29 de marzo pasado, después de describir las enormes diferencias entre los miembros del grupo, fue al corazón del tema:
Los BRICS se juntan y se mueven hacia adelante, no tanto por motivos de sus países miembros, sino por la situación general del mundo. Los cambios son rápidos e imprevisibles, y las recetas para la resolución de los asuntos internacionales ofrecidas por los líderes usuales (el Occidente), o no funcionan, o producen el efecto opuesto. Hay una demanda por soluciones alternativas, aunque, por el momento, ningún Estado individual que esté desempeñando un gran papel regional (y los países del BRICS entran en esta categoría) tiene la oportunidad (o el deseo) de ofrecer una visión global integral.
Igualmente, Lukyanov llama la atención a un factor que podría tener una gran importancia para que el bloque pueda desempeñar este papel, el regreso de Vladimir Putin a la presidencia de la Federación Rusa:
(…) El próximo presidente ruso ve el factor unificador en el hecho de que todos los países del BRICS, no solamente tienen perspectivas similares sobre la necesidad de un nuevo orden mundial multipolar, sino, lo más importante, comparten el mismo valor básico –la soberanía nacional como elemento estructural fundamental del sistema mundial. Este concepto es una alternativa al enfoque occidental, que se basa en la premisa de que, hoy, la soberanía ya no es sagrada e inmutable como lo era en el pasado.
No es casual que Putin haya mostrado ser el estadista mundial más afinado con los principios y enseñanzas de Roosvelt, cuya agenda ya ha mencionado en varias oportunidades como una guía para la superación de la actual crisis global, por ejemplo, en el seminario “Las lecciones del New Deal para Rusia y el mundo de hoy” realizado en Moscú, en febrero de 2007, en conmemoración del 125 aniversario del nacimiento del presidente norteamericano –ignorado en su propio país.
Sobre la cúpula, aunque se haya hecho mucho énfasis a la discusión sobre un “Banco de los BRICS”, que rivalizaría con el Banco Mundial como banco de desarrollo, es de gran importancia que la propuesta se mantenga en pie y debería ser objeto de una profundización de estudios de los países miembros. Evidentemente, no se da una institución del género de la noche a la mañana, principalmente una que tenga el potencial y magnitud del Banco Mundial, pero fuera del control de los centros financieros de poder.
Fuente: MSIa Informa, 13 de abril de 2012.

¿Qué camino tomará China?

Por Elisabeth Hellenbroich, desde Wiesbaden
Al contrario de sus ediciones pasadas, el Congreso del Pueblo de este año, en Pekín celebrado en la primera semana de marzo, estuvo marcado por algunos eventos fuera de lo común, lo cual podría anticipar ciertas tendencias para el próximo XVIII Congreso del Partido Comunista Chino (PCC), en octubre próximo, donde se elegirá un nuevo liderato para el partido y el país, con la renovación de siete de los nueve cargos en el Politburó.
De ahí, saldrá el substituto del presidente Hu Jintao, que, muy probablemente, será el vice-presidente Xi Jinping (descendiente de una familia de alto escalafón y cuyo padre fue purgado por Mao Tse-tung) así como el del premier Wen Jiabao, probablemente, el vice-premier Li Keqiang.
Un importante cambio quedó de manifiesto durante el Congreso, con la dimisión del jefe del partido en Chongqing, Bo Xilai, una estrella ascendente de generación intermedia del PCC. Supuestamente, el estaba promoviendo una política “nostálgica” de reminiscencia cultural de la era de Mao, al mismo tiempo que atacaba vigorosamente las desigualdades resultantes del socialismo moderno chino, en su fase capitalista y la persecución de figuras partidistas corruptas. Con esto, el obtuvo un considerable apoyo entre fuerzas de la izquierda partidaria ortodoxa y estaba en camino de ganar una de las posiciones en disputa en el Politburó. Poco antes de su dimisión, el mismo había despedido al jefe de la policía de Chongqing, Wang Lijun, por acusaciones de corrupción.
En su discurso en el Congreso, el premier Wen criticó públicamente a Bo Xilai, rompiendo el tabú partidario que no permitía comentarios públicos de personalidades. Además de atacar su exigencia de más reformas, Wen advirtió que las lecciones de la Revolución Cultural de Mao necesitaban aprenderse, y solamente una política de apertura llevaría a China adelante. Según el, los cambios en China habían llegado a un punto crítico: sin reformas políticas, los frutos de los cambios económicos podrían perderse. Y advirtió que no podía haber una segunda Revolución Cultural en China.
De esta forma, el Congreso reflejó lo que aparenta ser una intensa disputa del poder dentro del PCC, cuya cuestión clave es: ¿qué cara dará China a su futuro papel como potencia mundial? ¿Deben ser más “revolucionarios”, o proseguir con su política de reformas y apertura, corriendo el riesgo de atizar algunas disputas internas en el partido?
Ante 3 mil delegados, Wen afirmó que la tasa de crecimiento de la economía china se había reducido al 7.5% anual, contra los 9.2% registrados en el período anterior y los niveles anteriores aún más altos. Con sus 1 300 millones de habitantes, el país necesita tasas de crecimiento elevadas, para asegurar que amplios sectores de su población sean capaces de participar de la riqueza nacional y, no menos, evitar el surgimientos de disturbios sociales. Un factor importante para el declive es la crisis en Europa, que es el mayor mercado de la República Popular de China.
En su discurso, el premier resaltó la necesidad de proteger al país contra los riesgos financieros y dijo que el gobierno adoptará una “actitud flexible y prudente”. Habló sobre la necesidad de transformar ciertas estructuras económicas para proporcionar un desarrollo económico “sustentado y eficiente”, y pidió que el pueblo chino consuma más y contribuya a un crecimiento robusto. Prometió que el gobierno luchará contra la creciente brecha entre los ricos y los pobres, así como contra la especulación en los mercados inmobiliarios. Igualmente, anunció el aumento de los gastos destinados a la agricultura y a los productores rurales de las regiones menos desarrolladas del país, con más inversiones orientadas hacia proyectos de abastecimiento de agua y energía.
Otros aumentos en los gastos del gobierno central que mencionó fueron en seguridad pública, 7.7%, y en el presupuesto militar del 11.1%, acompañados de la promesa de que el gobierno dará más atención a la seguridad interna y a la resolución de los conflictos, cuando estos se manifestasen.
Sobre la política externa, el premier Wen fue bastante conciso, destacando la necesidad de ampliar las relaciones con los países en desarrollo y fortalecer las buenas relaciones con los países vecinos. Una de las plataformas políticas donde esta quedó claramente demostrada fue la cumbre del grupo de los BRICS en Nueva Delhi. 
Fuente: MSIa Informa, 13 de abril de 2012.

La OCDE se sube al tren de la “economía verde”

Entre las grandes instituciones multilaterales, la Organización para la Cooperación y Desarrollo económico (OCDE) era una de las pocas que todavía no se había sentado cómodamente en el convoy del ambientalismo, elevado a la condición de directriz fundamental de la organización de las sociedades y de las economías. Ahora ya no más. La entidad que representa a las economías más industrializadas del mundo se unió la semana pasada con gran bombo al convoy de la “economía verde” con la divulgación de un informe sobre las perspectivas ambientales del planeta para mediados del siglo, en caso de que no se tomen medidas preventivas inmediatas –evidentemente, fundadas en “soluciones de mercado.”
No obstante que haya pasado un tanto desapercibido en medio de los preparativos de la conferencia Río+20, el informe, dado a conocer el 15 de marzo y titulado “Panorama ambiental para 2050: las consecuencias de la inacción,” fue anunciado con los habituales encabezados de escándalo, como el del sitio de internet G1: “El mundo se desplomará de continuar el ritmo de crecimiento, afirma la OCDE.” O el de la revista Business Week: “La OCDE prevé un panorama ‘horrible’ para el ambiente mundial en 2050.”

En efecto, el boletín de prensa de la OCDE trasmite un tono de alarma y urgencia:
Aunque los países luchen contra los desafíos inmediatos de las finanzas públicas agotadas y del desempleo elevado, no deben olvidar el largo plazo. Se tienen que poner en práctica medidas inmediatas para evitar daños irreversibles en el ambiente.
“Fuentes de crecimiento más verdes serían de utilidad, hoy, para que los gobiernos enfrenten esos desafíos apremiantes. El reverdecimiento de la agricultura, el abastecimiento de agua y de energía y de las industrias serán críticos en el año 2050 para que se puedan atender las necesidades de más de 9 mil millones de personas,” dice el secretario general de la OCDE, José Ángel Gurría.
Para los autores del documento, el “reverdecimiento” de la economía está vinculado directamente –no podía ser otra cosa- a la reducción de las emisiones de carbono proveniente del uso de combustibles fósiles, y haciendo eco a los pronóstico divulgados anteriormente por otras agencias, afirman que en 2050 la demanda energética mundial será 80 por ciento superior a la actual, con las economías emergentes causantes de la mayor parte de ese crecimiento. Si se admite que 85 por ciento de esa demanda será satisfecha con petróleo, gas natural y carbón mineral (índice superior al actual 82 por ciento), afirman que esto podría acarrear “un aumento de 50 por ciento de las emisiones globales de gases de efecto invernadero y el empeoramiento de la contaminación del aire.”
La mención de la contaminación atmosférica señala la reorientación del programa de politización de la cuestión climática en el ámbito internacional, hasta ahora enfocado predominantemente en las supuestas influencias del aumento de las concentraciones de carbono sobre las temperaturas, el nivel del mar y otras consecuencias. En función del descrédito creciente de esa variante en el discurso catastrofista y de algunos de sus principales portavoces internacionales, el aparato “calientista” parece que está ampliando el abanico de sus opciones, con la intención de mantener esa lucrativa máquina de miles de millones de dólares.
El documento, de facto, destaca enormemente la contaminación atmosférica urbana, con la afirmación de que está en camino de convertirse en “la mayor causa ambiental de mortalidad mundial, en 2050, por encima de las aguas negras y de la falta de sanidad.”
Lo más curioso es que las deficiencias de aguas y saneamiento básico, que constituyen con mucho el problema ambiental más grande del planeta, rara vez se mencionan en documentos ambientalistas y, ahora, la OCDE les confiere la debida promoción –pero tan sólo para resaltar la dimensión de la amenaza de la contaminación atmosférica urbana, atribuida al ¡uso creciente de combustibles fósiles! Claro, no se trata de aficionados.
El documento hace una lista de tareas urgentes, como la pérdida mundial de biodiversidad y la creciente demanda de agua, acompañada de sombrías proyecciones y consecuencias para la población mundial, en especial en las economías emergentes y en los países menos desarrollados. Por fortuna para la Humanidad, los autores del informe de la OCDE ponen toda su pre-ciencia y visión a largo plazo para ofrecer una opción:
Para evitar el sombrío futuro que pinta el “Panorama ambiental para 2050,” el informe recomienda un coctel (sic) de soluciones políticas: usar impuestos ambientales y esquemas de comercio de emisiones para hacer más costosa la contaminación que las opciones verdes: valorar y ponerle precio a los activos naturales y a los servicios de los ecosistemas, como el aire limpio, el agua y la biodiversidad, dándole su valor verdadero; retirarle a los combustibles fósiles y a los esquemas hidráulicos despilfarradores los subsidios ambientales perjudiciales; fomentar las innovaciones verdes, encarecer los modos de producción y de consumo contaminantes y, al mismo tiempo, proporcionar apoyo público a la investigación (de las “innovaciones verdes”).
Como puede verse, la intención es mantener el maligno plan de “descarbonización” de la economía mundial, sin ofrecer ninguna opción tecnológica efectivamente más moderna, sino tan solo el manido recetario de “soluciones de mercado,” lo que aseguraría una enorme expansión del mercado de los créditos de carbono (y sin duda, la siguiente burbuja especulativa en el camino de la reconstrucción de la economía mundial). Además, la adopción a gran escala de semejante coctel representaría un obstáculo inmenso para el progreso de las economías emergentes, en especial, las asiáticas –lo que, evidentemente, no desagradaría a los integrantes de la OCDE, algunos de los cuales están bastante inquietos con el movimiento del centro de gravedad geoeconómico del planeta hacia la cuenca del Pacífico. No obstante, es difícil que se pueda “reverdecer” una economía mundial que se encuentra seriamente amenazada con el peligro de “entrar en el rojo,” si no se cambia su tendencia actual.
Fuente: MSIa Informa, 13 de abril de 2011.

Los retos de EE. UU. frente a la región en la Cumbre de las Américas

Por:  | 

Centro de pensamiento advierte que si no ofrece soluciones crecerá la distancia con A. Latina.

Si Estados Unidos no replantea su relación con América Latina y da soluciones a los problemas de inmigración, Cuba y drogas, ambas regiones no solo seguirán alejándose a pasos agigantados, sino que esa brecha continuará expandiéndose y generando nuevos focos de tensión y riesgos para el hemisferio.
Esta es la advertencia que hizo el miércoles Diálogo Interamericano, uno de los centros de pensamientos más respetados en Washington, la cual coincide con el inicio de la Cumbre de las Américas en Cartagena, donde 33 mandatarios del hemisferio se reunirán para discutir, entre otros temas, la participación de la isla en este escenario y sobre la lucha contra las drogas.

¿Cómo llegan las relaciones de Washington con la región?

Internacional |11 Abr 2012 - 11:11 pm

Un nuevo informe del Diálogo Interamericano

Por: Daniel Pacheco / Washington

Mientras América Latina avanza en estabilidad democrática y en riqueza, Estados Unidos llega a Cartagena como un socio lejano de la región.

viernes, 6 de abril de 2012

SISTEMA ANTIMISILES DE EE. UU. EN EL GOLFO: ¿PASO PREVIO PARA ATACAR A IRÁN?

Última actualización: 06 abr 2012 | 13:07 MSK

El acuerdo sobre la instalación del sistema de defensa antimisiles de EE. UU. en los países del golfo Pérsico es una prueba de que algunos países occidentales planean atacar a Irán, señaló el viernes el jefe del Comité para los Asuntos Internacionales de la Duma del Estado, Alexéi Pushkov.